Aidan Hace más de veinte minutos que estoy sentado en el despacho de mi tío Mateo, con mis padres frente a mí, y el silencio tenso que nos rodea es palpable. Sé que están furiosos por la pelea que tuve con Luca, pero no puedo arrepentirme de los golpes que le di. Ese miserable se atrevió a engañar a Aitana, y en ese momento, toda mi rabia salió a la superficie. Mientras mis padres me miran con rostros serios, mi mente sigue repasando el momento en que vi a Aitana llorar por culpa de ese miserable. No pude contenerme. Cada golpe que le di fue un desahogo por la traición hacia ella. Luca es un completo imbécil que no valora lo que tiene. Si Aitana fuera mía, las cosas serían muy diferentes. La tensión en la habitación es insoportable, pero no puedo ceder en mi convicción de que hice lo co

