En la habitación principal, Island descansaba sobre un gran sofá junto a la chimenea, con Destiny dormida sobre su pecho y Dominik acurrucado en sus brazos. Sus respiraciones eran suaves y acompasadas, como si en ese instante nada más existiera en el mundo. Daska los observaba en silencio desde el umbral de la puerta, sin atreverse a interrumpir la escena. Era la primera vez en meses que veía a Island con el semblante tranquilo, sin el peso del miedo o la incertidumbre nublando sus ojos. Los niños, con apenas unos meses de vida, parecían haber traído consigo la paz que tanto les había sido arrebatada. Dio un par de pasos hacia ellos, y aunque fue cuidadoso, Island despertó con la sensibilidad de una madre. Sus ojos se posaron en él con suavidad, y al ver su expresión de adoración, no p
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