¿En serio?, ¿Crees que me veo bien? Había pensado en cambiarme de ropa.
Diana.
Por supuesto que te ves bien, si quieres me envías más fotos y lo termino de
confirmar jajaja.
Ram Mare.
Una gran emoción me embarga al leer su respuesta, como un vuelco al corazón
al imaginarlo decir esas palabras. Supongo que él también se estará arreglando
para la cena de Navidad junto con su familia.
Que pasado eres. Solo era para que alguien más me confirmara si me veía bien
o no, igual gracias :) Cuéntame, ¿Cómo te preparas para esta noche buena?
Diana.
Igual esperare más fotos. Por mi casa estamos bien, no estamos haciendo la
gran cosa, solo lo básico, una cena sencilla, vestirnos bonito y así. No hicimos
muchos planes este año.
Ram Mare.
Sigue soñando con eso :p . Me alegra saber que la vayas a pasar con tu familia,
que bueno que te dieron vacaciones, sino posiblemente estarías trabajando.
Espero que disfrutes mucho.
Diana.
Soñar no cuesta nada señorita, ya tu sola diste el primer paso enviándome una
foto. Y si… posiblemente los del turno de hoy estén trabajando hasta muy tarde.
Mi madre está contenta de que pueda pasar esta fecha con ella, en otras
ocasiones he estado ocupado y se había vuelto difícil pasar una navidad tranquila.
Ram Mare.
Los colores se me suben a la cara cuando leo su respuesta. Tiene razón, fui yo la
que envió esa foto primero. Que atrevida Dianita. Aunque no lo puedo negar,
disfruto de hablar con él, es divertido y no me canso, ¿Pensara lo mismo el sobre
mí? No sé por qué no dejo de pensar en eso, no debería darle tantas vueltas en mi
cabeza a eso; pero ¡Ah! Se me hace difícil dejar de hacerlo, como si no pudiera.
Tienes razón mi amigo; pero eso no quiere decir nada. Solo quería tu opinión.
Me alegra saber eso. También tenía un tiempo sin pasar navidades con mi madre,
así que está contenta porque por fin estamos juntas, y también llevábamos años
sin reunirnos con otras personas que son como nuestra familia.
Diana.
Jajaja, claro defiéndete ahora. Tu madre de seguro está muy feliz, eso es genial,
ella te extrañaba bastante.
Ram Mare.
Sin darme cuenta del paso del tiempo, fue oscureciendo y comenzó a sentirse el
frio que inundaba la ciudad de Sacarac, llenándola con una ligera neblina. Al
observar por la ventana del balcón vi varios apartamentos cercanos adornados
con luces, un poco más lejos se veía el amplio paseo con sus luces y adornos a
todo dar, también se ven algunas pocas personas caminando apresuradas, ya es
tarde. Veo la hora, son casi las ocho de la noche.
Si bastante, fue un largo tiempo. Ram, luego hablamos voy a hacer algunas
cosas. Te escribo en cuanto tenga un chance. Saludos a tu familia.
Diana.
Está bien, estaré esperando tu mensaje. Que tengan unas felices fiestas,
saludos a tu madre y a los demás. Hablamos luego Diana.
Ram Mare.
Me alejo del balcón donde he estado durante un largo rato hablando. Dejo el
teléfono en una mesa y me dirijo a la cocina para ver que hace mi madre, sigue
arreglando algunas cosas para la cena, se ha esmerado preparando todo para
esta noche.
— ¿Cómo vas con los preparativos ma? — le pregunto desde la entrada de la
cocina. — Te ves muy bien con esa ropa — la admiro con la mirada.
Ella también ya está arreglada, ni me di cuenta cuando paso. Va con una bella
camisa color uva con flores y un pantalón de vestir n***o. Su cabello igual que
siempre y sus eternos labios de color rojos pasión.
— Voy bien cariño, la verdad es que ya todo está listo para la cena, solo falta
esperar al señor Pedro y la señora Carmen a que estén listos para
tomarnos algunas fotos y enviarlas a su hijo, y luego servir la cena, porque
el señor Pedro no puede comer tan tarde, ya sabes, es por su salud — me
informa mi madre con una sonrisa — Y gracias mi hija, tú también estas
bella, en un rato nos tomamos unas fotos.
— La hiciste todo bastante rápido mama, me sorprendes — le doy un elogio.
— Cuando estemos todos listos tomo las fotos con todos arreglados.
Los Parra tienen dos hijos, uno que vive en Lavencia, provincia vecina de
Todragi y uno que vive en el país de Esapan, al otro lado del mundo. Ninguno de
los dos puede estar aquí por distintas razones; pero por suerte si mi madre y yo.
Las familias se componen de todo tipo de personas, no solo con las que tenemos
lazos de sangre, sino con aquellas que reímos, compartimos, lloramos, salimos y
en fin, son aquellos que les entregamos un pedazo de nosotros y ellos uno del
suyo. Eso hace su significado más amplio de lo que podemos imaginar,
haciéndonos saber que no, no estamos solos.
El señor Pedro y la señora Carmen se están arreglando en su cuarto, el primero
en estar listo es el, su esposa lo ha ayudado porque prácticamente ya no puede
solo, lleva una camisa de botones y un pantalón de vestir, lleva la cabeza
completa afeitada, se ve tierno a su manera de viejito lindo. A los pocos minutos
su esposa también esta lista, ella lleva una camisa blanca con piedritas brillantes
en la parte del cuello, un pantalón de vestir y unas sandalias a juego. Se ve muy
bien con su cabello peinado con elegancia.
— Guau, se ven magníficos — les digo cuando están juntos en la pequeña
sala.
— Gracias Dianita. Tú también estas muy bonita — me dice el señor pedro
con sus ojos entrecerrados y su sonrisa risueña.
— Gracias señor Pedro.
— Ay, tampoco estamos tan despampanantes. Solo somos un par de viejos —
dice la señora Carmen con algo de gracia en su voz.
— Nada de eso, se ven muy bien. La edad no importa ahorita. — le digo con
ánimo. — hoy debemos disfrutar y brindar por estar juntos como familia.
— Si, tienes razón — responde la señora Carmen algo avergonzada.
No quiero hacerla sentir incomoda con mi comentario, me acerco a ella y le doy
un gran abrazo.
— ¿Ya estamos todos listos? — pregunta mi madre desde la cocina.
Si que lleva tiempo ahí. Debe estar haciendo otra cosa aparte de cocinar.
— ¡Sí!, ¡Ya estamos listos! Solo faltas tú — le digo desde la sala para que me
escuche.
— Ya voy.
Casi inmediatamente aparece en la sala. Ahora si estamos todos listos y
arreglados par esta noche buena.
— ¿Están listos para las fotos? — les pregunto.
— Claro, claro, vamos a tomarlas antes de que sea más tarde, el resto las
tomamos durante la cena, ¿Les parece? — propone mi madre.
— Me parece bien — dice la señora Carmen.
Busco mi teléfono en la mesa que lo deje y me dispongo a activar la cámara.
Todos lucimos muy bien, las fotos saldrán para el recuerdo.
— Colóquense aquí — les señalo un punto de la sala donde la iluminación es
mejor para tomar la fotografía. — Perfecto, ahí nos vemos bien.
Tomo varias fotos, primero una grupal, unas de los Parra solo para enviarlas a
sus hijos, me tomo algunas con mi madre, con la señora Carmen, con el señor
Pedro y luego sigo sacándoles fotos mientras están distraídos. Encienden un
equipo de sonido y comienzan a sonar las gaitas tradicionales del país, y algunos
villancicos y otras músicas navideñas, esto alegra más el ambiente dentro del
apartamento. De un momento a otro voy al son de la música.
No tardo en enviar las fotos, se que las están esperando.
En la cocina mi madre y la señora Carmen comienzan a servir la cena navideña,
son las nueve y treinta y siete de la noche, mientras tanto el señor pedro se sienta
en la mesa en su asiento favorito, el del medio. Me dedico a preparar la mesa
llevando los platos limpios, los cubiertos, servilletas y vasos. Con todo acomodado
ya se pueden traer el resto de las cosas; de la cocina sale mi madre y Carmen con
las cosas en mano, el cerdo en una bandeja, en un bol la ensalada, en un plato
amplio las hayacas, luego de que dejan eso en la mesa regresan a la cocina por
mas, esta vez con refresco, los panes ya cortados en rebanadas, hielo, una botella
de licor y un turrón de chocolate.
No sabía que teníamos postre esta noche, llevo tiempo sin probar turrón de ese
tipo.
Todos estamos listos sentados en la mesa y cada uno se sirve en su plato
pasando las bandejas o lo que se necesite. Con todo servido, damos las gracias,
las primeras palabras son del señor Pedro.
— Muchas gracias por estar aquí con este par de viejo, Rouse, Dianita — nos
observa a ambas con ternura en la mirada. — Es bueno no estar solos este
año.
— Como dijo Pedro, también me siento feliz de que estén aquí con nosotros
para esta fecha y que podamos compartir este momento tan agradable
juntos como una familia; esto es lo mejor de cuando las amistades crecen
tras los años. — dice la señora Carmen con la voz algo quebrada.
— Gracias a ustedes por recibirnos en su casa este año y tener esta
oportunidad, llevábamos años sin compartir así de esta manera. Lo más
importante es disfrutar juntos, que gozamos aun de salud y que vendrán
muchas cosas buenas. Los quiero mucho a todos.
— Vaya, creo que la que menos esperaba estar aquí soy yo. Me alegre mucho
cuando mi madre me dijo que vendríamos, y mírennos, aquí estamos todos
unidos para compartir hoy. De verdad que gracias por permitirnos pasar la
navidad con ustedes, saben que son como unos abuelos para mí también.
Los quiero mucho, y también a ti mamá, juntas de nuevo. Te quiero.
— Gracias, gracias a todos por sus palabras. Ahora sigue lo mejor, la cena —
dice entusiasmado el abuelo Pedro que no tarda en iniciar a comer.
— Buen provecho a todos — les digo.
— Igualmente — responden los tres al mismo tiempo.
Después de cenar recogimos todo lo de la mesa para lavarlo y dejar todo en
orden. La comida estuvo deliciosa, todos estamos más que satisfechos después
de ese festín. Ahora solo nos sentamos en la sala a reposar y conversar un poco,
la música sigue sonando ininterrumpidamente en todo el apartamento, mi madre y
la señora Carmen hablan mientras el señor Pedro toma refresco, se ve feliz
haciéndolo, se me escapa una sonrisa por verlo así.
Suena el teléfono de la casa.
— Ay, ese debe ser leo y Adriana que están llamando — dice la señora
Carmen levantándose del asiento.
— Contesta Carmen — alcanza a decir su esposo.
En efecto es su hijo que está en Esapan y su esposa. Ambos se sientan cerca
del teléfono y comienzan a hablar y contar como han pasado el día, veo de reojo
que algunas lágrimas se les escapan. Me alejo de ellos y mi madre también para
que tengan privacidad. Tomo mi teléfono y escribo un mensaje.
¿Aun estas despierto?
Diana.
Claro que sí, ¿Cómo la estas pasando?
Ram Mare.
La estamos pasando bien, se siente lindo pasar una Navidad en familia, extañaba esto.
Diana.
Sí, tienes razón. también me siento bien estando con mi madre y no hermano junto con su familia. Hay veces en las que no nos damos cuenta de esto hasta que ya es muy tarde, ¿No lo crees?
Ram Mare.
Posiblemente, lo bueno es que hoy todavía estamos a tiempo :)
Diana.
Jajajaja, tienes toda la razón. Es bueno saber eso. Gracias por escribirme hoy.
Ram Mare.
Ay, por favor. no seas tan cursi. Claro que te iba a escribir, eres mi amigo.
Diana.
Siento un nudo en el estómago cuando envío el mensaje, como si esas palabras surgieran efecto en mi. He comenzado a apreciarlo en este corto tiempo, y la sensación es agradable.
¿Cursi yo? Cuanta confianza. Gracias por tu amistad Diana.
Ram Mare.
Él también me ve como una amiga, como alguien cercana.
Igual a ti, no se como; pero desde que regrese a casa no pensaba conseguirte y menos tener una amistad como la que tenemos ahora. Es completamente inesperado.
Diana.
Yo tampoco, pero tengo que admitirlo. Esta siendo super interesante jajajaja. Por cierto ¿Dónde están el resto de las fotos?
Ram Mare.
No se le escapa una. Busco en la galería y seleccionó todas las fotos y se las envío.
Te las envío todas para que no digas que no cumplo.
Diana.
Después de un rato de nuestra tendida conversación, se hicieron las once y cuarenta de la noche. Mi madre, la señora Carmen y el señor Pedro ya se habían ido a acostar, sólo quedó yo sentada cerca del balcón esperando a las doce para desearle una felíz Navidad.
Pasan los minutos que se me hacen eternos mientras reviso las fotos y por fin veo que fuera lanzan algunos fuegos artificiales y escucho a las personas por todas partes.
¡Felíz Navidad!
Tomó mi teléfono, y está vez lo llamo. Repica unas cuántas veces, hasta que por fin lo escucho.
— Hola.
— Felíz Navidad, Ram.
— Felíz Navidad, Diana. Esta llamada no me la esperaba.
— Yo tampoco. Adiós, hablamos luego.