Capítulo 34

1414 Palabras
Estoy convencida de que uno de los días que más disfruto es el veinticinco de diciembre y el primero de enero, donde se comen las sobras del día anterior, y no hay mucho por hacer porque nadie sale de su casa. Al menos que tengan niños y vayan a los parques y plazas a estrenar los regalos que trajo El Niño Jesús o Santa Claus. Ese no es nuestro caso, solo somos dos adultos mayores, mi madre y yo. Me despierto tarde con un clima que me hiela los huesos, todavía acostada intento esconderme entre la cobija para protegerme del frio. Tenía tiempo sin sentir tanto frio como esta mañana, tengo los pies helados. — No quiero levantarme — murmuro para mí misma. Hoy no tengo ningún plan, nada en que centrarme, aunque todavía tengo ese libro que comencé a leer, debería terminarlo. — Luego amiga — me digo como si de verdad lo fuera a hacer y me coloco la almohada sobre la cara. No recupero las ganas de dormir, pero igual no me animo a salir de la cama. Afuera no escucho a nadie, o están dormidos o piensan lo mismo que yo, ¿Qué voy a hacer despierta tan temprano un veinticinco de diciembre? Me sonrió a mí misma en pensamientos, muy orgullosa de mi conclusión. Anoche cuando llame a Ram, duramos unas horas considerables hablando por llamada, el recuerdo de eso me alegra el corazón, es lindo tener un amigo con quien compartir. Poco a poco nos hemos ido conociendo; pero claro eso no quiere decir que lo sepa todo de él, sería extraño que ocurriera en tan poco tiempo, ¿Verdad? — Que tonterías piensas Diana — sacudo la cabeza en negación. — Esas cosas no importan. ¿Qué estará haciendo hoy? Posiblemente lo mismo que yo, un debate entre hacer o no hacer nada hoy, o se ha despertado temprano para hacer alguna actividad. En fin, no lo sé. Me encojo de hombros y veo a un lado de mi cabeza el teléfono, ¿Le escribo? Ay, no estoy segura. Aparto esos pensamientos de mi mente y cierro los ojos para volver a descansar. Ah, cuanta tranquilidad… ¿A quién engaño? Quiero escribirle. Hola Ram. Buenos días, ¿Cómo estás? Diana. Ahora sí. Paz mental para mí. Me doy una media sonrisita y cierro los ojos. Después de horas durmiendo siento la presencia de alguien en la habitación donde estoy durmiendo. Abro un ojo con pereza para observar. Es mi madre, todavía lleva ropa de dormir, por lo que veo también se acaba de despertar. — Ma. Buenos días, ¿Qué haces aquí? — le digo en voz baja. Veo que se sobresalta un poco. — Ay. Madre mía. Que susto me has dado — me dice con una mano en el pecho y la voz ahogada — Pensé que estaba dormida. — Si lo estaba; pero sentí a alguien en la habitación y te vi. No pensé que te fueras a asustar tanto — me rio de ella. — Muy graciosa — me dice con el ceño fruncido. — Feliz navidad — le digo con ironía — Sorpresa. — Payasa… Feliz navidad. — ¿Qué haces aquí? Todavía no me has respondido. — Ah, sí. Vine para buscar unas cosas de mi maleta, todos siguen dormidos y ya me comienza a dar hambre. — Yo también tengo hambre, ¿Qué hora es? — Eran las dos de la tarde cuando vi la hora. — ¿Qué? ¿Cómo puede ser tan tarde? Me levanto de un salto de la cama. Ya no tengo tanto frio como… bueno, como hace horas. — Anoche te acostaste tardísimo, bueno, todos lo hicimos. — Si, lo sé. No esperaba despertarme tan tarde — me meneo el cabello con las manos para acomodarlo. — Voy a estar fuera, en la cocina. — Está bien. Te alcanzo en un rato. Mi madre se retira de la habitación con una ropa en sus manos y yo me dirijo al pequeño baño integrado que tiene. Me siento en el retrete para orinar y siento como si nunca fuera a parar de salir, cuando por fin paro me limpio y voy al lavado para limpiar mi rostro, tengo restos del maquillaje de anoche, igual luzco bien, hermosa. Me alzo un pulgar frente al espejo, me doy una amplia sonrisa seguida de un bostezo y salgo con el rostro y parte del cabello empapado. Encuentro a mi mama registrando la cocina de un lado a los otros. En una pequeña mesa ha colocado diversos envases. Todos tienen comida me la cena navideña. El estómago me ruge, ya tengo suficiente hambre, no es para menos, no he desayunado y la hora del almuerzo paso hace rato. — ¿Qué quedo de anoche? — le pregunto en voz baja. — Mucho pan, ensalada y algo de cerdo al horno. — Oh, me encanta escuchar eso. Tengo hambre. — Lo sé — me da una sonrisa — sírvete lo que quieras, hay suficiente para todos. — ¿Dónde están el señor Pedro y la señora Carmen? — observo a los lados. Me parece extraño no verlos por aquí. — Ellos se levantaron mas temprano que nosotras y ya desayunaron. Luego se fueron a acostar. — Oh, que madrugadores, pensé que también estarían dormidos. — No, que va. Ellos ya tienen su rutina diaria. Venga, sírvete y come algo antes de que sea más tarde cariño. El recalentado estuvo delicioso, de las mejores osas que hay en navidad. Estoy completamente satisfecha después de haber comido. El clima se mantiene frio; pero más tenue. Ahora no sé qué hacer. Ah, es cierto. Le escribí a Ram temprano. Debería ver si me respondió. Efectivamente cuando reviso el teléfono tengo varios mensajes de él. Hola Diana. Buenos días, estoy bien. En mi casa, ¿Tu como estas? Ram Mare. Por lo que veo debes de estar dormida jajajaja. Espero tu respuesta más tarde. Ram Mare. ¿Hola?, ¿Estas viva? Ram Mare. Me rio un poco. No puedo creer que el si estuviera despierto. Seguro tiene rato de haber enviado esos mensajes. Hola. Aquí reportándome. Efectivamente me quede dormida jajaja. Por suerte si estoy viva. Diana. Estoy bien, me desperté como a las dos de la tarde. No creí que podría dormir tanto. Diana. Oh, miren. La señorita si está viva después de todo. Esta mañana de seguro me escribió dormida jajajajj. Ram Mare. Parece chiste; pero eso fue lo que ocurrió a la final. Diana. Jajajajaja. Nonpuede ser, esas cosas sólo te sucedería a ti, ¿Y que me cuentas?, ¿Cómo está todo por allá? Ram Mare. No hay mucho que contar. Ambiente frío, recalentado de ayer y viejitos durmientes. Aquí todo es muy tranquilo, estoy pensando terminar un libro que comencé a leer acá. Diana. ¿Viejitos durmientes?, ¿Cómo así? De seguro el clima está genial por allá, y el recalentado es lo mejor de estas fiestas. Ram Mare. El si sabe de recalentados Navideños seguramente. Bueno, la familia Parra está durmiendo, se levantaron primero; pero ya se volvieron a acostar. Es un poco aburrido no tener algo que hacer. Y obvio. el recalentado es lo máximo amigo. Diana. Yo tampoco estoy haciendo mucho, sólo estoy en mi cuarto pasando el rato frente al aire acondicionado y ya. Ah, y hablando contigo, claro ;) Ram Mare. Que relajado jajajaja. Eso quiere decir que estamos casi iguales. Diana. Sí. Se puede decir que si, ¿Ya has escrito connlos demás? Ya sabes, para decirles felíz Navidad. Ram Mare. Oh, no. Se me paso por completo escribirle a los demás. Tengo que hacerlo, también son mis amistades. Gracias por recordarme Ram, lo había olvidado por completo. Que terrible amiga soy. Diana. Horrible no, a mi me llamaste jajajja. Tranquila, seguro ellos también lo olvidaron. Ram Mare. Tiene razón, reviso mi teléfono y no tengo más llamadas no mensajes más que los nuestros. Mis otros amigos aún no se reportan, no me gusta el drama; pero hay días en los que pienso que la amiga soy yo y no los demás. Ram, ¿Te gusta hablar conmigo? Diana. ¿Que tipo de pregunta es esa? Claro que me gusta, si no, no te escribiría y ya. No me gusta hacerle perder el tiempo a las personas y menos jugar con sus sentientos, ¿Por qué la pregunta? Ram Mare. No es por nada. Sólo tenía esa duda. Gracias por ser mi amigo. Diana.
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