Estamos frente a la entrada, a cada uno nos han dado una pulsera que nos permite entrar a todas las instalaciones del parque, llevamos los alimentos bien escondidos entre los paños y nuestras ropas. Esperamos a que la fila de personas que va entrando avance, no sé en qué momento llego tanta gente hasta aquí. Es nuestro turno de pasar, un chico con una camisa azul y gorra del mismo color nos atiende. — Bienvenidos al Parque Acuático. Recuerden, no quitarse las pulseras que llevan, estas son las que les permiten el acceso a todo el parque, si la pierden deberán comprar una nueva — su voz suena monótona y llena de flojera —. No se puede ingresar comida, pueden comprar en cualquiera de los establecimientos que tenemos aquí. Que cuestan un ojo de la cara, cariño. Se te olvido agr

