Capítulo 7

1582 Palabras
Me despierto por un rayo de luz que entra por la ventana, he dormido bastante. Tenía tiempo sin dormir tan bien, observo hacia la otra cama, Nicole sigue dormida; está envuelta en las sabanas al punto que no se ve entre ellas. El clima está ligeramente frio, no quiero levantarme de la cama,esta tan acogedora ; pero tampoco puedo quedarme todo el día a dormir como si nada. Anoche me quede pensando en la carta de Ferd, y el mensaje de Ram. Me levanto y me estiro con energía para comenzar el día, no quiero pensar en eso ahorita; tiendo la cama y me dirijo al baño. Luego de hacer mis necesidades, me acerco al lavado y me miro al espejo, ¡Rayos! ¿Qué me ha pasado? Estoy ojerosa, como si no hubiera dormido nada, no sé porque me sorprendo tanto, debería ser normal después de todo lo de ayer. Lavo si rostro y amarro mi cabello en un moño alto, es lo más fácil para no estar tan despeinada por las mañanas,nos rizos siempre me delatan enroscandose más que se costumbre después de dormir. Aún se siente raro estar en mi casa, supongo que con los días me iré acostumbrando a estar aquí nuevamente. Salgo de mi habitación y camino hacia la cocina, ahí me encuentro con mi madre que está cocinando con esmero. — Buenos días mama ¿Cómo amaneces? — Hija, te has levantado temprano. Buenos días. Estoy bien, ¿Dormiste bien? — No es tan temprano, ya el sol salió y todo. Dormí muy bien, tenía tiempo sin descansar tan bien como anoche. — Sí , imagine que dormirías más por lo cansada que estabas, si quieres te puedes volver a acostar, yo me encargo de todo hoy. — Tranquila, ya no tengo sueño, ¿Te puedo ayudar en algo? — La verdad ya el desayuno está listo, todo arreglado, no tienes por que preocuparte hoy. Descansa — me sonríe y me da un beso en el cachete, luego continua en sus cosas. Mi madre siempre ha sido una mujer amorosa y sinsera,creo que por eso las personas las quieren tanto. Voy al patio de la casa para contemplar el paisaje, como ayer llegue tan tarde no había tenido tiempo de verlo, y tampoco hubiera podido por la oscuridad. El suelo está cubierto por el pasto corto, las plantas están llenas de roció matutino, que hacen que luzcan como pequeñas perlas adornando las hojas, el cielo está despejado y azul, aun se ve un poco la luna, desdibujándose poco a poco mientras observo, escucho pájaros cantar y veo a algunos volando. Las montañas están verdes, lucen hermosas y la brisa mese delicadamente los árboles. Echaba de menos este paisaje tan tranquilizador, apenas hay uno que otro ruido a la distancia, no hay nada que interrumpa este momento. Súbitamente me llega un pensamiento que no había considerado hasta entonces, o solo lo había ignorado para no agobiarme, ¿Qué se supone que debo hacer ahora?, ¿Qué voy a trabajar? Estoy prácticamente a una semana y media de diciembre, no tengo la mínima idea de que hare. La idea me pesa en el corazón, me siento patética por eso, ahora he pasado a ser una joven desempleada, como los cientos que hay en todo el país. Tengo un buen currículo; pero estas no son fechas en donde suelen contratar personal, casi siempre lo dejan para enero. — Esto no puede ser cierto — suelto un suspiro en la soledad. Nicole se ha despertado y hemos desayunado junto con mi madre. Para aprovechar el día nos colocamos a terminar de desempacar y arreglar las cosas en el cuarto. He traído muchas cosas, más las que ya había enviado. — Que bonito vestido, me encanta. Un día debes prestármelo. — Claro que sí, cuando quieras. — Has traído muchísimas cosas — me dice con un brillo en los ojos, como si estuviera viendo un tesoro o algo así. Ni comienza a sacar cosas de la maleta, de las cajas y va de acá para allá revisándolo todo con detalle, desordenando más que arreglado. Me da risa verla. — ¿Qué es lo que te parece tan gracioso? —dice mientras saca un montón de ropa de una caja. — Pues tú — le digo con una sonrisa. — ¿Ah, sí? — levanta su ceja expresiva maestra y se coloca las manos en la cintura. — Resulta que ahora mi amiga se burla de mi. — Jamás lo haría — le lanzo una bola de ropa que he agarrado. — ¡Vas a ver! — grita lanzándome unas camisas que logro esquivar. — ¡Fallaste! — le saco la lengua. Me siento como una niña jugando con mi amiga que me persigue con su amenazador montón de ropa en las manos. Son estos momentos los que me hacen olvidar mis preocupaciones y me llenan de alegría. Caigo exhausta sobre mi cama aun llena de ropa y Nicole en la otra, aun nos reímos cansadas. — Gracias — Eh… ¿Por qué? — Ahora me siento más relajada — admito. — me alegra que estés aquí acompañándome. — Somos amigas Diana, estoy aquí para apoyarte y escucharte, hasta llorar contigo si es necesario. — asiente con la cabeza firme. — Gracias Ni. — siento que se me quiebra la voz Oh, no. No quiero llorar. Detesto ser tan sensible. — ¿Qué ocurre? Sabes que puedes contarme. — Lo sé; pero es que me da vergüenza que me veas así. Se supone que debo ser fuerte. — Tranquila, hay momentos en los que debemos soltar, desahogarnos. No eres de piedra hasta donde conozco. — Pero…— sorbo por las lágrimas por la nariz e intento limpiarme con el dorso de la mano. — No tengo idea de lo que debo hacer, estoy confundida, triste porque no me sentía preparada para nada de esto, ahora no tengo un empleo, llegue en una fecha difícil para ser empleada en algo, no sé qué voy a estudiar, no es época de inscripciones y todo es un caos Nicole, no es fácil, nunca imagine que fuera a ser tan difícil, y apenas estoy comenzando — exhalo con brusquedad, me duele el pecho. — ¿Qué se supone que haga? No puedo estar como si nada, siento como que si el tiempo se fuera a escapar de mis manos sin darme cuenta, y un día volteare a ver y no habré hecho absolutamente nada. Mi amiga me observa fijamente mientras me escucha. Siento vergüenza de que me vea así. — Creo que tú misma te estas imaginando cosas que no son. Diana acabas de regresar y mira la cantidad de cosas en las que estás pensando, nada de lo que dices se ha determinado aún, ninguna de esas locas ideas son definitivas amiga — se levantó y comenzó a caminar por la habitación. — Puede de que ahora no lo veas; pero has logrado muchas cosas, sabes hacer muchas cosas como cantar, bailar, cocinar, eres estilista, fuiste gerente en una reconocida compañía de moda, estuviste en un programa de formación excelente y con mucho esfuerzo fuiste seleccionada para trabajar por esos dos maravillosos años, ¿No lo ves? Eres grandiosa Diana, tu futuro no está determinado, no se ha escrito, ¡Animo! Tiene razón nada está determinado aún. Me cuesta creer que tenga tantas cualidades, es más fácil ver los logros de los demás, lo ajeno, que los propios. Somos nosotros los que restamos o damos valor a lo que hacemos cada día. — Gracias Ni, gracias por tus palabras. También te has vuelto más sabia — le doy una media sonrisa. — Ven acá y dame un abrazo — me tomo de las manos y me levanto de la cama. Y allí permanecimos en un abrazo de hermandad. Luego de limpiarme el rostro continuamos “arreglando la ropa y todo lo que traje”. Nos llevó todo el día arreglar, guardar y limpiar; no recordaba tener tantas pertenencias, entre ellas estaban las plantas, las que decidí colocar en una ventana de la sala para adornarla y que todos pudieran verlas. Todo nos quedó impecable, ahora mi closet estaba abarrotado de ropa, prácticamente no entraba, también guarde muchas pertenencias en otros lugares porque no sabíamos dónde colocarlas en ese momento. Y así pasamos el día hasta llegar la noche. — Que día tan largo — dijo Nicole exhausta. — Si ¿Verdad? — ¡Amiga! — grita — Se me había olvidado, dentro de pocos días será la feria de Oremurt, ya sabes, noviembre 27 — me mira con sus ojos llenos de ilusión— Has llegado en una fecha perfecta, podremos disfrutar juntas como en años pasados, ¿No es genial? — Lo había olvidado por completo, he estado tan sumida en mis pensamientos que no lo recordaba— le afirmo. — espero que este año sea tan alegre como siempre. — De seguro que sí. Hay que planificar para salir ese día, ¿Qué piensas? Podríamos invitar amigos como en los viejos tiempos, aunque ahora no podemos estar hasta tan tarde, supongo que te diste cuenta cuando llegaste que las calles estaban algo vacías; es porque el transporte ha desmejorado y no quieren trabajar hasta tan tarde, así que podemos planificar para ir más temprano de todos modos. Al parecer voy de sorpresa en sorpresa, no recordaba el aniversario de Oremurt. Ahora debo prepararme, porque sé que Nicole planificara todo para ese día.
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