Durante todo el viaje me centré en el camino para saber por donde íbamos, aunque igual no tenía idea de por que parte nos encontrábamos. - ¡En la parada, por favor! - escuche la voz de Ram muy cerca de mi oído. - ¡Dejalos que caigan!- grito el colector con aún más fuerza para que el conductor lo oyera. No perdimos tiempo y comenzamos a bajarnos a toda velocidad del autobús. Que bueno que el viaje no fue tan largo, era horrible estar en ese horrible cacharro. Nos vemos quedado en una zona con extensas áreas verdes en medio un gran estacionamiento vacío, y al fondo de este, la entrada, grande y llamativa. Parque acuático. -Vale, ¿Y ahora que? - pregunta Andrea. - Deberíamos entrar, no nos vamos a quedar aquí afuera - Le responde Ismael. - Por lo que veo, esta lugar esta cerrado.

