Primer día
Isabelle
Hoy, el primer día de clases.
La semana se paso volando, tuve algunos cursos, para prepararme, tuve algunas salidas con Alicia, en una de ellas ,se coló Joe, fue divertido, aunque extraño no ver a Reese.
Debo dejar de pensar en él.
Y enfocarme, en las cosas realmente importantes, como, el primer día de clases.
Guió la cuchara plateada, hacia mis labios, y trago la avena, que tuve que preparar en tiempo récord. En días como estos, extraño a mamá y sus deliciosos desayunos.
La puerta de la habitación de Alicia, se abre rápidamente, dejando libre, a una Alicia desesperada, con un zapato en la mano, y en la otra un cepillo.
—¿Se te hizo tarde?—pregunto.
—Si, me quede dormida, muy dormida.
Hago un puchero—Es una lastima, me hubiera encantado que me acompañaras a mi primera clase.
—A mi me hubiera gustado acompañarte, pero ya conoces el campus, no es complicado llegar.
—Bien, ten un buen día.
—Me asegurare de ello—se coloca el zapato, toma su mochila, pasa por mi lado, besa mi mejilla en modo de despedida y sale del apartamento.
Termino de desayunar, y salgo directo a mi clase.
Alicia me dio un tour completo por el campus, y cuando digo completo, literalmente se encargo de enseñarme los lugares mas recónditos de esta gran universidad.
Sujeto fuerte la hoja, donde indica mi horario de hoy, y camino hasta el salón asignado, me siento hasta el fondo, y saco mi celular.
Este vibra, anunciando un mensaje de mi hermano.
Joe
¿Lograste llegar a tu salón?
El definitivamente, me tiene poca fé.
Belle
Me perdí, 30 veces, pero lo logre.
Le envió un emoticon de un pulgar arriba.
Justo en ese momento, el maestro cruza al umbral, guardo rápidamente mi celular, y comienza la clase de Ética. No es nada el otro mundo, el maestro se presenta, y nos habla un poco sobre lo que veremos estos meses.
Salgo de ese salón, y camino por un largo pasillo, mientras busco el salón de mi siguiente clase. Cuando noto, que todos los estudiantes, comienzan a hacerse a un lado, dejando el pasillo libre, no entiendo muy bien, que es lo que esta pasando, hasta que comienzan el ruido, y después pasan frente a mi unos tipos, robustos y con un uniforme rojo con blanco, es fácil darse cuenta, que ese uniforme pertenece al equipo de futbol.
Junto a ellos, pasan un montón de chicas con falda, de los mismos colores que el uniforme de los chicos, deduciendo que son las animadoras, una de ellas, tiene en su mano, un altavoz.
—¡No se olviden que en unas semanas es el primer partido de la temporada!—farfulla a través de la bocina.
Los pasillos se vuelven locos, y se convierten en gritos de apoyo.
—¡No se olviden apoyar a los árboles!—grita de nuevo, haciendo que los estudiantes se vuelvan locos.
Comienzan a caminar por el pasillo, todos los jugadores, hasta que lo veo.
Con su cabello rubio, con su casco en la mano, tan despreocupado, su uniforme le queda muy bien. Camina junto a un chico moreno, mientras parece sonreír por un comentario que él dijo.
Por inercia voltea, y nuestras miradas se cruzan, por unos segundos, después él la retira primero y continua caminando.
¿Eso es todo?
¿Ni un hola?
¿Ni una sonrisa?
Respiro.
No me importa en realidad.
Sujeto mi mochila, con mas fuerza de lo que me gustaría, y comienzo a caminar a mi salón.
****
Termino mi primer día escolar, algo fatigada, pero feliz, de poder conocer mi nueva universidad. Llegue a mi apartamento, y pase casi toda la tarde, haciendo tarea, solo me habían encargado un poco.
Mi teléfono vibra, veo que es mamá, y charlo con ella. Le conté cómo me fue, me pregunto si estaba comiendo bien, y todas esas cosas.
Cuando colgué con ella, es cuando pude respirar de verdad, esta muy paranoica, y con justa razón, nunca habíamos estado tan separadas.
Cierro los ojos y el morfeo me gana.
Una vibración bajo la almohada, me hace despertar, algo desorientada. Tomo mi telefono, y el nombre de mi hermano, ilumina la pantalla.
Deslizo el dedo, y tomo la llamada.
—Hola...—respondo.
—Hola...¿qué tal el primer día?
Suspiro—Todo normal...
—Te invito a cernar—murmura.
—¿A dónde me llevaras?, mas te vale que sea rico.
—Será aquí en mi apartamento, cocinare yo.
—¿Quién estará ahí?—pregunto inmediatamente.
No es que quiera ver a Reese.
Todo lo contrario.
No quiero topármelo, no después de que hoy me ignoro.
Igual no es su responsabilidad hablarme, solo que hubiera sido lindo.
—Solo yo, y puedes invitar a tu compañera de piso, es agradable.
—De acuerdo...
—Nos vemos más tarde—cuelga.
Bloqueo el teléfono, y lo lanzo a un lado, respiro hondo.
Me doy una ducha, larga y caliente, era justo lo que necesitaba. Me lanzo en mi closet, buscando qué ponerme para esta noche. Unos jeans de cuero n***o, se acoplan a mis muslos, un top blanco y un cardigan n***o. Eso es lo que termino poniéndome.
—¿Saldrás?—pregunta Alicia, desde el marco de la puerta.
—Saldremos—corrijo.
Frunce el ceño—Es lunes...
—Lo sé, mi hermano nos invito a cenar... pero si no quieres está bien...
—Iré—me interrumpe.
Sale corriendo y se encierra en su habitación.
Menos mal...
Creí que seria mas complicado.
Media hora después, ya estamos listas, Alicia se puso unos vaqueros y un suéter lindo. Nos vamos caminando hacia en apartamento de mi hermano, esta cerca de aquí.
En diez minutos, estamos frente al piso de Joe, veo su auto aparcado en el estacionamiento, subimos al segundo piso, gracias al bendito elevador.
—Desearía que nuestro edificio tuviera esta maravilla—susurro.
Alicia ríe por lo bajo—Todo el mundo lo desea, mucho más las chicas que viven en el sexto piso.
Llegamos al piso, y camino hacia la puerta adornada con el numero 20, doy unos leves toques, hasta que mi hermano la abre.
—Hermanita...—saluda besando mi mejilla.
Mientras me da espacio, para entrar.
—Hola Alicia—le da un beso en la mejilla a mi amiga, quien se sonroja inmediatamente.
Camino por el pasillo, y el olor a pizza nos da la bienvenida, de verdad huele bien, y nos como si mi hermano fuera un experto en la cocina.
—Huele muy bien...—murmuro.
—Bueno, las pizzas congeladas, siguen siendo mis mejores amigas.
Ruedo los ojos—Sigues siendo muy básico e inexperto en la cocina.
—Ya no me molestes—farfulla.
Sonrió.
El apartamento es bonito, y algo similar al mío, pero definitivamente mucho mas grande, tiene una pequeña mesa con cuatro sillas, el mesón y la cocina, una sala pequeña, y una televisión enorme.
Un pasillo al fondo, con cuatro puertas.
Joe sale de la cocina, con dos pizzas sobre sus manos, las coloca en la mesa, saca una botella de vino, nos arrimamos a la mesa, y comenzamos a cenar.
—¿Qué estudias Alicia?—pregunta mi hermano Joe.
—Filosofia, igual que Belle.
—Interesante...—sonríe.
No sé por qué veo algo de tensión, entre estos dos.
Seguimos bebiendo y charlando, no sé en qué punto de la noche, me tome casi cinco copas, y ya estoy un poco animada.
—Belle, ya no deberías beber—repone Joe.
Sonrió, mientras tomo mi copa—Estoy bien...
Me levanto, pidiendo permiso. Camino por el pasillo, tratando de atinarle a la puerta del baño, abro una de las puertas, definitivamente aquí no es el baño. Es una habitación, color azul oscuro, una gran cama la adorna, en la esquina un montón de libros, todos regados, una guitarra colgada en la pared, y una lampara alumbra el cuarto.
Se perfectamente, que esta no es la habitación de mi hermano, se que es de Reese, algo me lo dice.
Mi cabeza me dice, que no debería entrar, que debería cerrar la puerta, girarme y salir de ahí.
Pero con unas copas de mas, olvido todo.
Empujo un poco más la puerta y me adentro por completo, el espacio huele a menta y a tabaco. Camino alrededor del espacio, viendo cada detallo, me quedo frente al librero, y ojeo algunos libros, algunos son poemas, otros simplemente libros de ficción, y otros son clásicos, de grandes escritores famosos.
Tomo entre mis manos aquel libro, el mismo que tengo yo, el que compre en aquella librería. El también lo tiene, lo ojeo y me doy cuenta que lo esta leyendo, ya que tiene una pagina marcada.
Sigo revisando cada libro.
—¿Te perdiste?—una voz hace que me sobresalte y el libro resbale de mis manos.
Cayendo directamente al piso.
Mis pulmones se quedan sin aire, rápidamente levanto el libro y lo regreso a su lugar original. Tomo valor, y volteo.
Esta ahi, recargado en el marco de la puerta, con sus brazos cruzados, y despreocupado.
—Creí que era el baño.
—Definitivamente no lo es.
—No...—agacho la cabeza.
Camino hacia la salida, paso por su lado, abandonando la habitación pero el retoma del brazo, bloqueándome el paso.
—No vuelvas a equivocarte—demanda.
Me safo de su agarre—Te aseguro que no.
Regreso al comedor, donde veo a una chica morena sentada en la sala, mientras se toma fotos, me quedo un momento viéndola.
—Tati—murmura Reese a mis espaldas.
La chica se levanta con una sonrisa y pasa por mi lado, después escucho la puerta de la habitación de Reese cerrarse de un portazo.
Quiero salir corriendo de ahí.
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