Tres años atrás. Mar muerto. Bajo el cielo estrellado en el límite de Israel, parado frente a la orilla del mar se encontraba Lucifer, esperando que Leviatán oyera su llamado. — ¡Creí haber hecho un trato contigo haces veintiocho años Leviatán!—Impero. Caminaba con un traje blanco de un lado a otro, casi podía verse la ira emanando de su cuerpo en forma de fuego. Un cántico como el que sueltan las ballenas bajo el agua resonó suavemente en la orilla. — ¡Debes entregármela! Para eso la tuviste en primer lugar...para poder obsequiármela—Anuncio colérico. La horilla del mar empezó a hervir, una luz resplandecía desde la interior y avanzaba caminando lentamente hasta donde se encontraba Lucifer. Él sonrió satisfecho, pues estuvo a punto de desmembrar a la princesa infernal de la envid

