EXTRA 22 —Cuarenta y ocho horas POV Elizabeth Fue un vuelo largo. Demasiado largo. Pero durante ese tiempo me obligué a dormir. No porque tuviera sueño, sino porque sabía que luchar no tenía sentido. Aún estaba viva, y eso solo podía significar una cosa: me necesitaban para algo. Intenté no pensar en qué. Al otro lado del pasillo, Julia permanecía en silencio. Elegante, inmutable, con el rostro perfectamente maquillado, como si ni siquiera estuviera cruzando un continente con una hija a la que había secuestrado. Yo cerraba los ojos, fingía estar dormida… pero en realidad, la observaba. Cada tanto, entre los vaivenes del avión, entre el zumbido bajo de los motores y los anuncios por altavoz, abría un poco los párpados y me permitía estudiarla. ¿Había algo en su perfil que se parecier

