15. Moneda de cambio POV Clarisse El olor penetrante del desinfectante me golpea apenas cruzo el pasillo. Camino con la bolsa de Alan entre las manos, apretándola como si en ese gesto pudiera sostener todo lo que se me escapa. Ropa limpia, su crema favorita, unas fotografías de Connie que imprimí en la madrugada… detalles pequeños que me hacen sentir que aún puedo darle un poco de normalidad en medio de este caos. Cada paso hacia la habitación 315 pesa como plomo. Miro las puertas, las camillas que van y vienen, las miradas vacías de otros familiares esperando noticias. Nadie sonríe en este lugar. Aquí, hasta el aire sabe a miedo. Pero cuando doblo hacia la habitación, me detengo en seco. Frente a la puerta, hay una mujer que no reconozco. No lleva bata de enfermera ni estetoscopio de

