17. Después del beso POV Maddox El roce de su boca me devuelve imágenes que creí desterradas. Pero ahora todo es distinto. No somos los mismos. Por eso, apenas dejo que ese beso dure unos segundos, me aparto. Lo hago con la misma frialdad con la que alguien arranca una venda podrida. Con movimientos calculados, saco un pañuelo del bolsillo de mi saco. Y delante de ella, sin el más mínimo reparo, me limpio los labios como si lo que acabara de ocurrir fuera una ofensa, como si ese contacto me hubiera ensuciado. El gesto es cruel, lo sé. Pero no me detengo. —¡Qué zorra eres! Aún no te divorcias y ya me aceptas así...¿Con cuántos hombres más te has acostado? Ella se queda inmóvil. Sus mejillas, que antes ardían de un rubor casi infantil, ahora se tensan, atrapadas entre la vergüenz

