EXTRA 4 – Mi pecado más imperdonable POV Mauricio La luz del sol entra por la ventana y me da de lleno en el rostro. Parpadeo con pereza, estiro el brazo hacia el otro lado de la cama… pero está vacío. Frío. Abro los ojos por completo y recorro la habitación con la mirada. No hay señales de ella. La ropa ya no está en el suelo, ni su aroma flota en el aire como hace unas horas. Solo queda el eco de su presencia, apenas perceptible. Se marchó. Me dejo caer otra vez sobre el colchón, con el brazo sobre los ojos, intentando ocultar una verdad que ya es evidente. Pero no se puede tapar el sol con una mano. Las escenas de anoche vuelven a mí en forma de ráfagas: su piel cálida, su cuerpo entregado, sus gemidos apagados que parecían desafiar el silencio. Me rendí a ella como nunca lo

