Resultaba difícil poder concentrarse en lo que le decía, porque Victoria, se había sentado en la cama y se había quitado el camisón con un único movimiento. Entonces, se lo tiró y él captó el aroma al agarrarlo y dejar que se le deslizara entre los dedos para caer sobre la cama. Los pezones de Victoria, estaban erguidos y Angus, sintió que el deseo se abría paso por todo su cuerpo. Sin embargo, de repente, las palabras «ataque al corazón» y «hospital» captaron su atención. —Llegaré lo más pronto posible–dijo cortando la llamada. La culpa y la pena se apoderaron de él al pensar que tenía que dejar a Victoria, tan pronto después de lo ocurrido el día anterior. Además, antes de dormirse la noche, se había prometido que le hablaría aquel mismo día sobre el secreto que aún le ocultaba. No ten

