Nada de lo que Angus, le había comentado sorprendió a Victoria y, sin embargo, una parte de ella aún quería insistir en salir sola de aquella situación. Vender algunos barcos para poder aguantar un poco más. Al mismo tiempo, sabía que no podía defraudar a sus empleados, que seguían confiando en que ella tomara la clase de decisiones que podrían darles un empleo estable. ¿Cómo iba a poder aguantar? ¿Aferrándose al esqueleto de lo que quedaba de la Naviera Jones había sido? Sintió náuseas. Sabía que tenía que aceptar la ayuda de Angus, al menos la oferta de la subcontratación. Sería un inicio, aunque quedaría atada tanto a él como a su empresa. Un mes antes, no habría considerado aquella oferta bajo ninguna circunstancia, pero, en aquellos momentos, era lo único que la separaba de la ruina t

