Alexa Me desperté con los ojos hinchados de tanto llorar. Estuve pensando toda la noche en lo que ocurrió anoche, en las palabras de John y en mis sentimientos. Me siento horrible todo el tiempo; ya no quiero sentirme así. Me duché y me coloqué un jean azul con una blusa blanca. Luego sequé mi cabello; hoy no tengo humor para maquillarme. De repente, entró John con la charola de mi desayuno. Con solo ver la comida ya siento asco. Sin siquiera controlarlo, siento náuseas y no puedo evitar correr al baño. John deja la charola y sostiene mi cabello mientras devuelvo el estómago. — ¿Te sientes mejor? —pregunta John, preocupado. En cuanto acabé, cepillé mis dientes y enjuagué mi cara. Ya no quiero sentir este asco, pero no sé si pueda controlarme. Cuando terminé de lavar mi cara, observé

