Alexa Cuando reaccioné, Olga ya estaba a mi lado. Me sentía mareada y muy confundida hasta que los recuerdos de lo ocurrido empezaron a llegar. Noté la preocupación en su rostro. En los días que llevo tratándola, me he dado cuenta de que es una buena mujer. —Debes comer algo, yo te cuidaré. Un desmayo no se debe tomar a la ligera —me dijo, intentando calmarme. —Me desmayé solo porque no he comido bien, no te preocupes —respondí, tratando de restarle importancia. —¿Estás segura de que solo es eso? —insistió, con un tono de duda. —Claro, nunca me enfermo. Solo puede ser eso —aseguré, intentando convencerla, y tal vez también a mí misma. —Brandon levantó tu castigo. Puedes volver a comer y salir al jardín, pero solo conmigo —informó con cierta seriedad. —Debería agradecerle al dios Br

