Cuando una persona se enamora, no hay poder humano que los separe. Lily y Patrick eran la prueba viviente de ese refrán. Los dos estaban destinados a estar juntos, pero para tener ese final feliz debían atravesar y superar muchas pruebas. El beso que se dieron despertó un mar de cosquillas en ambos, Lily al apartarse mantuvo la mirada en el suelo, se mordió el labio y luego lo miró. Patrick quería profundizar aquel beso pero la ética, maldita ética le impedía hacerlo. Lily pareció adivinar sus pensamientos y le soltó una frase que lo dejó en silencio. —Este es nuestro momento, Patrick, no podemos seguir viviendo como lo dice el papel, vamos a romper las reglas, al fin y al cabo, nos iremos al infierno por esto. —Patrick la miró anonadado, Lily lo miró por escasos segundos antes de dar e

