5. Lo que más deseo eres tú

1373 Palabras
Patrick se dio vuelta y la miró sorprendido por lo que acababa de escuchar. Lily no era de pedirle a nadie que la acompañara durante la noche y que lo hiciera suponía un avance pero también que Patrick le importaba más de lo que él mismo creía. Esa noche no pasó nada más, Patrick solo se quitó la camisa y se acostó a dormir. La abrazó por la cintura y cerró los ojos. Lily se dio vuelta y recostó su cabeza en el torso de Patrick. Lily, sin quererlo, se despertó asustada en plena madrugada debido a una pesadilla que tuvo. Patrick se despertó con ella, le preguntó que ocurría pero Lily no respondió más que un “tuve una pesadilla”. Patrick no insistió en preguntarle, ya Lily le contaría luego. Patrick la abrazó para tranquilizarla y Lily se quedó dormida de nuevo hasta el amanecer. Sin embargo, él no pudo dormir más desde esa hora. Se quedó despierto y mientras acariciaba el cabello de Lily, recordó lo sucedido en la oficina. Deseaba repetirlo y encontraría la oportunidad perfecta. Sábado por la mañana. La cálida luz del sol irrumpe el romántico ambiente. Patrick, que abrazaba a Lily, se levantó temprano procurando no despertar a Lily. Sin embargo, el movimiento causó que ella despertara. Patrick la miró preocupado, esperando un golpe de parte de Lily pero ella solo le dio una sonrisa. Y Patrick le respondió también con una sonrisa. Luego de darse los buenos días, Patrick fue a la cocina para preparar el desayuno. Nadie lo creería, ni siquiera la misma Daphne que estuvo tres años casada con él. Y es que Daphne nunca supo sacar el lado bueno de Patrick, tan simple como eso. Mientras Patrick cocinaba, Lily se lavaba la cara y cepillaba sus dientes. Alcanzó a verlo cocinar, sentada en la barra de la cocina. Patrick tenía puesto el delantal que Lily usaba para cocinar lo que a la chica le pareció chistoso. —¿De qué se ríe la señorita? Si se puede saber, claro. Lily iba a responder pero tocaron la puerta y le pidió que esperara. Patrick sonrió y asintió. Lily se levantó para ver de quien se trataba. Supo que quien le llamaba era Christian, su vecino, quien parecía un poco agitado. —Hey, Chris, ¿qué pasa? —Necesito un favor de tu parte, Lily, ¿puedes? —Pero dime de qué se trata y veo si puedo ayudarte. Patrick, por curiosidad, se asomó. No tenía camisa, solo el delantal. Christian lo miró y se disculpó con Lily. Ella estaba nerviosa, los presentó y ambos se dieron una sonrisa. A Patrick le divertía la cara de Lily sin embargo, esperó que el muchacho se retirara para comentarlo. —¿Cuál es el favor que me ibas a pedir, Chris? —Preguntó Lily pero Chris le pidió que lo olvidara y salió del apartamento. “Que chico más raro”, pensó Lily sobre Christian. No le dio importancia al asunto y regresó a la cocina con Patrick que la miraba con una sonrisa divertida. Lily preguntó cuál era el chiste pero Patrick solo reía. No dijo nada en absoluto. Cuando el desayuno estuvo listo, Patrick le pidió a Lily que le ayudara a servir y así lo hizo. Patrick le sacaba conversación para evitar que Lily le preguntara sobre el chiste que él se hizo en su cabeza sobre Christian. Lily no era tonta, sabía que esa era la intención de Patrick y volvió a preguntar. Patrick, finalmente, le comentó. —Y él te gusta a ti. —No era una pregunta sino una afirmación que Lily refutó. No había fundamento en aquella declaración, era solo una suposición loca que Patrick se había hecho—. ¿Dije algo malo? Lily se levantó de la silla y caminó hasta el otro extremo del comedor, donde él estaba sentado. Tomó el rostro de Patrick entre sus manos obligándolo a mirarla y besó sus labios con pasión. —A mí solo me interesas tú. —¿Ah sí? —Ajá. —Repítelo, por favor. Lily lo miró en silencio por unos minutos, pensaba que la había cagado al soltar aquella declaración pero la verdad era que a Patrick le encantaba saber que ella moría por —Lo que más deseo eres tú, Patrick. Dicho eso, Lily se sentó en las piernas de Patrick y le besó con más pasión que la vez anterior. Patrick apartó el rostro de Lily por unos segundos para mirarla y le susurró lo mismo que ella a él hacía unos minutos. Esa vez fue él quien la besó. ¡Dios! No podían resistirse el uno al otro, eran el complemento perfecto. —No puedo creer que esto esté pasando. —Si me lo preguntas, yo tampoco. Estaban abrazados, era tan delicioso estar así con él, es delicioso, cálido, que recorriera sus labios con su lengua… Oh Dios, ese hombre nació para ser un Casanova pero con ella… Con ella era diferente en todos los sentidos. De pronto, Lily reaccionó y recordó que no podía enamorarse de él, lo que ya era imposible pues estaba perdidamente enamorada de él. — ¡Basta! —Exclamó Lily, apartándose y dando por terminado aquel beso—. Te odio, Patrick. —declaró, lo que era una vil mentira. Nadie le creería ese cuento. El rostro de Patrick se transformó en confusión. Elevó una ceja y se levantó así como lo hizo Lily. —¿Perdón? —Estoy caracterizándome, hay que salir a la realidad… Por lo que… Te detesto, Patrick Adams… —¿De que…? ¿Qué pasa contigo? ¿Cuál realidad? —Vamos, Patrick, una realidad en la que no podemos estar juntos, estamos rompiendo las reglas y… Patrick sabía que ella mentía, que lo hacía solo para no salir lastimada pero él no tenía las más mínimas intenciones de hacerle daño. Por eso, le calló con un apasionado beso que ella no tardó en corresponder, venciendo el miedo que tenía. —Entiende algo, Lily Andrews —habló Patrick, mirándola a los ojos—, yo no quiero volver a esa realidad. No puedo. —¡Esto no está bien! —¿Y qué? Si tú y yo nos sentimos bien juntos, los demás importan una mierda. —Tus reglas… —Sí, fueron mis reglas pero ya las rompí, ¿qué puedo hacer? Ya no voy a cambiarlo, Lily, no voy a volver a esa realidad porque simplemente no quiero hacerlo, ¡no puedo! —¿Y por qué no? —No puedo odiarte, Lily, no puedo hacer como que nada pasó porque sí pasó y está pasando ahora. —Patrick sostuvo las muñecas de Lily por encima de su cabeza—. ¿Tú quieres eso? Lily se quedó mirándolo en silencio. Para su desgracia no podía mentir, ella muy bien sabía que negarse sería su sentencia de muerte. —Lily, te estoy hablando. La muchacha de cabello n***o miró a Patrick y lo besó nuevamente con mucha más pasión. Patrick le soltó las muñecas y posó sus manos en la cintura de Lily, pegándola a su cuerpo. Se quedaron sin aire, la única razón para separarse. Ella suspiró, inhalando el aire que entraba por las ventanas. Miró la mesa del comedor y recordó que ninguno de los dos terminó de comer. Ya la comida se había enfriado así que la guardaron en el microondas. Mientras tanto, él le sacó conversación sobre temas que ella consideraba random. Lily solo hacía caras raras y Patrick reía. Estaban los dos en la cocina, mientras se calentaba la comida. Cuando el microondas sonó, Lily sacó la comida y se sentó a comer en la barra con Patrick. Los dos se miraban sin decir nada más, las miradas eran su lenguaje. Al terminar, Lily lavó los platos y Patrick la ayudó a secarlos. Cuando todo estuvo en orden, Patrick se acercó a Lily y la rodeó apoyando sus brazos en la encimera, dejándola sin salida. Lily anhelaba el contacto de sus besos y él captó el mensaje cuando Lily posó sus ojos sobre los labios de él. Patrick estampó sus labios con los de ella y su lengua comenzó una batalla con la lengua de Lily.
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