Caleb no puede evitar sentirse atraído por ella….Su belleza y sensualidad era innegable. «Nunca en mis peores pesadillas habría imaginado sentirme atraído, ni un poquito a esta mujer» «Estoy traicionando a mi mejor amigo con su esposa, maldita sea» «¿Qué me pasa?» «¡Maldita sea es increíblemente hermosa!». Caleb disimuló la batalla de sentimientos y deseos que atormentaban su cabeza y su cuerpo, en especial su entrepierna hasta que ella habló y descontroló todo. —Oye, ¿adónde vamos? —Preguntó mirando por la ventana del carro. —A esta hora hay demasiado tráfico, vamos a tomar un atajo —susurró, Daphne sonrió—. Así nos desperdiciamos más tiempo. Daphne sonrió y con deseos de escuchar música cambió la estación de la radio. Pero no se esperaba que Caleb se molestaría. —¡Oye! ¿Qué haces

