—¡Señor Caleb! —llamaron desde afuera. Era Felicia su ama de llaves—. ¿Señor Caleb, está ahí? —Gritó desde el pasillo, tocó la puerta y ambos se quedaron pasmados. Con la respiración agitada. Daphne se vistió de nuevo y Caleb hizo lo mismo antes de abrir la puerta. Felicia, al verla, la saludó y Daphne sonrió por cortesía. Felicia le pidió a Caleb que saliera un momento y él le preguntó si ocurría algo. —Será mejor que la señora Daphne salga o se esconda en otra habitación —¿Por qué? ¿Qué pasa? —Allí abajo lo espera el señor Patrick —comunicó Felicia. Caleb sintió que su corazón se detuvo. Le agradeció a Felicia haberle comunicado la visita de su mejor amigo, le pidió que le hiciera saber que en minutos le recibiría. Felicia asintió con la cabeza, se dio vuelta y Caleb entró a la

