Gina, después de recibir la nota de voz de su mejor amiga, le visitó en el apartamento y tocó la puerta de la habitación al ver que ella no estaba a la vista. Al entrar, se encontró con Lily llorando sin consuelo alguno. —Cariño… ¡Oh, cariño! ¿Que tienes? ¿Por qué lloras? —indagó Gina acariciando su cabello. —¡Estoy harta, Gina! Ya no sé cuánto más esperar para que Patrick recuerde todo —explicó entre llanto—. ¿Viniste sola? —Gina asintió—. Mejor así… No quiero que las chicas me abarroten de preguntas después. Gina abrazó a su mejor amiga y le pidió que le contara lo sucedido. Lily lloraba como si fuese perdido un familiar. Y es que tener a Patrick sin recordar la historia de ellos dos era casi lo mismo. Solo que él si podía recordarlo y podía arreglar toda esa situación de mierda qu

