─ ¡¡Con todos los trabajos que hay en este mundo, no creo justo que seamos del área de servicio generales!! ─ mi hermana está echa furia con la noticia del trabajo.
─ Debemos verle el lado positivo ─ ¡¡¡positivo!!! ¿qué tiene de positivo ser aseadora? ─ su cara de cólico y sus manos en la cintura son señal de su descontento, así que intervengo.
─ Esposa mía, debes entender que este es un trabajo como cualquiera, es solo temporal ─ ¿¡temporal!? ─ sí, y deja de fruncir el ceño que tendrás más arrugas que uva pasa en postre de limón. Gracias a mis palabras ella cambia su semblante y le explico que en el contrato indica que podemos cambiar de trabajo, se debe presentar el pensum de la carrera y optar por ser asistentes en esa área. Pero ahora señorita deje el drama para después ¡mira! Llegamos ─ ella hace un puchero y bajamos del bus.
Al llegar a la clínica, una señora de aspecto jovial nos da la bienvenida, se presenta con el nombre de Aurora. Aurora es la coordinadora de servicios generales y mantenimiento.
─ ¡Hola chicas! ─ dice con un toque de compincheria, algo que para ser sincera no me agrada, luego nos muestra el cuarto donde bebemos dejar nuestras cosas y colocarnos el uniforme.
Estamos reunidos en lo que será la recepción, allí nos indican las técnicas e insumos utilizados para los procesos de limpieza y desinfección, los cuales serán aplicados en cada una de las áreas. Nos entregan los utensilios para iniciar labores y somos asignadas junto a otras dos chicas al cuarto piso.
─ Acá serán las oficinas administrativas y de coordinación médica ─ dice una de las chicas que tiene bastante experiencia, ella será la encargada de apoyar a los nuevos, o sea a nosotras. Adicional nos indica lo que va a funcionar en cada piso y cómo será la atención que recibiremos.
Fue una semana dura, nuestros días pasaron entre fregar pisos, paredes y techos. Agradezco que hoy sea viernes y por fin terminamos, la clínica está lista para que inicie operaciones y yo estoy lista para no dejar la cama en lo que me queda del fin de semana.
─ ¿Chicas quieren ir con nosotros a tomar algo? ─ Siii ─ contesta una alegre Kaliza en lo que me toma del brazo y en susurro me dice que no tengo derecho a negarme, que hemos trabajado duro y nos merecemos un poco de diversión. ─ Como digas, contesto resignada, la verdad no tengo ganas de nada, solo de ir a la cama.
─ Tómalo como una despedida ─ eleva los hombros y pone cara triste agregando que total la otra semana ya no estaremos juntas ─ en eso tienes razón, contesto en lo que pellizco sus cachetes y me gano una palmada.
No puedo decir que me arrepentí de salir, la pasamos genial, aprendí algunos pasos de baile y reí con todas las locuras de Kaliza, ella es muy extrovertida, me alegra verla tan feliz y viviendo por fin su vida.
Decidimos caminar hasta el edifico, no estábamos tan retiradas, así puedo disfrutar de la luz de la luna que hoy está más hermosa que nunca, al igual que la parlanchina de mi hermana no se caya ni un segundo.
─ ¡Pero miren a quienes tenemos acá! ─ veo como dos tipos altos, atractivos pero petulantes nos miran y hablan con sarcasmo.
─ Son las nuevas amigas de la Luna de lunas ─ Kaliza los mira de pies a cabeza con burla.
─ ¡Mira no más! Si son dos gaticos con ínfulas de lobos ─ al ver la actitud de mi hermana intervengo, no quiero problemas ─ ¿Ustedes son? Pregunto muy seria.
─ Somos ─ el tipo moreno le dice algo al oído y este ríe malicioso ─ Somos sus futuros dueños ─ las carcajadas que Kaliza y yo soltamos llegan hasta marte, pero los tipos solo se cruzan de brazos.
─ Me pido la de rojo, espero no te enojes muñeca. ─ dice él de tez blanca dándome un guiño ─ ¡Molestarme! Para nada principito, de hecho, no eres mi tipo, contesto en lo que me miro las uñas.
─ Para mí si lo eres bombón ─ veo como un sexy Kaliza se acerca, inicia a tocar el pecho del blanquito y besa su oreja. Ese es un truco que nunca falla y es la señal del inicio de una pelea.
─ ¡Maldita! ─ Grita el tipo en lo que se soba las pelotas, pues mi loca hermana lo sorprende con un rodillazo que, para ser franca me dolió a mí también, es difícil no sentir compasión y burla por su estupidez.
Kaliza me mira de reojo, yo solo me limito a elevar mis hombros y reír. ¡Pero no se crean! Estoy a la defensiva, no olviden que este chico no está solo…
─ ¿¡Qué pasa contigo bebe!? No te gusta el sexo rudo, que lástima porque yo disfruto el golpear a idiotas como tú. ¡Es algo así como mi orgasmo favorito! ─ Le regala una sonrisa en lo que sube una mano por la pierna hasta llegar a uno de sus pechos. No hay duda que Kaliza está loca.
La acción de Kaliza es interrumpida por las carcajadas del tipo moreno, él saca las manos de los bolsillos, las eleva como señal de paz.
─ Perdón señoritas, es solo que mi amigo es un idiota, no sabe cómo tratar a las damas. Mi nombre es Antoine Abad, futuro Alfa de la manada Clair de Lune y ese idiota que ven ahí, es mi amigo Varick Meyer el futuro Alfa de la manda Blutiger Mond. ─ Escuchar esos apellidos, hacen que mi respiración se agite, Kaliza hace puños sus manos y en dos pasos esta junto a mí.
─ Lo-lo siento, debemos irnos ─ traté de regular mi respiración, pero no fue posible controlar el tartamudeo.
─ Tranquilas chicas, no les haremos daño ─ Veo al chico blanco llamado Varick elevar también sus manos, da algunos pasos y en tono suave continua ─ En verdad lamento mucho darles esta mala impresión, pero solo queríamos conocerlas. Nosotros nos estamos hospedando frente al edificio en el que ustedes viven, estamos de paso, nos queda poco menos de un mes para volver cada uno a su país ─ suspira mirando la luna, en su expresión denoto dolor, tristeza, es como si no quisiera volver.
─ Mañana podríamos ir a desayudar, así arreglamos un poco nuestra imagen, ¿les parece? ─ dice Antoine con una sonrisa.
─ Sí ─ contesto en lo que Kaliza me mira extrañada.
─ Por ahora las escoltaremos y mañana a las 9 en la recepción de su edificio ─ más que una propuesta por parte de ellos, fue una decisión, ahora todos vamos en silencio. Fueron las 2 cuadras más largas de mi vida, solo cuando se alejan puedo respirar con tranquilidad, pero bajo la mirada de reproche que me lanza Kaliza.
Ya en el apartamento era de suponer que mi hermana explotaría, pero sé que entenderá mi proceder.
─ ¿Me explicas lo que acabas de hacer? ¿cómo pudiste hacer eso? ¿No escuchaste sus apellidos? ─ Kaliza esta caminado de un lado a otro, sé que está molesta y con temor, el temor de ser descubiertas.
─ ¡Cálmate! Ellos no saben quiénes somos, solo quiero saber que hacen acá, eso es todo. Las únicas que se pueden delatar somo nosotras, así que decidí hacerle frente a la situación.
─ ¡¡Y tu gran plan es aceptar ir a desayunar!! Son el enemigo, no lo entiendes, ellos son parte de nuestro pasado, un pasado que dejamos atrás y del cuál no deseo volver a saber, yo no soy una Abad, soy una Mauren ¿tú quién eres? ─ ver el dolor en los ojos de mi hermana me hacen sentir el ser más egoísta del planeta, no pensé en ella, solo tomé una decisión que ahora la lastima.
─ Yo soy Shyllen Arthisa Luter, tu hermana, eso nunca lo dudes. Nunca he sido una Meyer y no lo seré jamás, digo en tono amistoso. Sin dudar me acerco y abrazo muy fuerte a Kaliza. En susurro le pido perdón, solo recibo un asentamiento de cabeza en lo que hipa como niña chiquita. ¡Está bien! Hipamos, no voy a negar que también estoy destrozada y con mucho miedo, un miedo que debemos enfrentar.
Está noche sí que nos dio una gran sorpresa…
─ ¿Crees qué nos reconozcan? ─ No, sé que no lo harán, ellos nunca nos vieron, así que debemos actuar casuales, además no olvides que nuestra verdadera apariencia está protegida ─ respondo con los nervios de punta, sé que todo se podría salir de control, ahora solo nos queda esperar….
Faltan unos minutos para las nueve, pero veo como dos chicos ingresan. Antoine se ve muy joven, por su apariencia sé que tiene unos 16 años, pero el moreno tiene alrededor de 22 años. Mi pensamiento es interrumpido por una pregunta que ronda mi cabeza, pero de la que mi corazón ya tiene respuesta….
─ ¿Qué parentesco tendremos? ─ No tengo idea ─ es mi simple respuesta a una confundida y nerviosa mujer que no hace otra cosa que comerse las uñas. Pero en el fondo sé que ese chico de ojos azules y facciones angelicales es mi familiar, así como Antoine es de Kaliza.
─ ¡Chicas! Buen día ─ un alegre Varick saluda agitando su mano, por su expresión sé que olvido el golpe que le propino Kaliza, rio ante el recuerdo.
─ ¡Hola bombón! ─ ruedo los ojos al ver a Kaliza corretear al chico, el solo grita que no volverá a caer en ese truco barato.
─ ¡Déjame loca! ─ dice el chico entre risas
¿Está en verdad es Kaliza? Es la pregunta que inunda mi mente al ver como hoy está jugando como si ayer nada de esto le ocasionará temor. Sé que le pedí que actuará casual, pero no tan casual.
─ ¿Tú no saludas? ─ esa pregunta me recuerda que hay otro chico en el lugar ─ Perdón, ¿cómo estás? Digo algo apenada.
─ Muy bien, pero con mucha hambre ─ rio por el comentario tan sincero de Antoine.
Fue un desayuno cargado de mucha información, ellos están en busca de alguien, es un familiar perdido. Nos cuentan su tan inesperada amistad, ambos se conocieron un día en un orfanato, cada uno iba por información y decidieron iniciar su búsqueda juntos. Falsificaron los papeles de Varick, él aun es menor de edad y la belleza de Antoine no tuvo la más mínima noción de responsabilidad y decidió alterar una que otra información y hacerlo pasar por un joven de 19 años. Para ser sincera, sabe disimular su edad, se viste muy elegante pero serio. Ambos son grandes chicos.
─ Si no encuentra lo que buscan, bueno a las personas que buscan ¿Cuándo se irán? ─ tan directa como siempre, digo al comentario de Kaliza ─ ahss no lo decía por mala, era simple curiosidad ─ veo como acuna su rostro y hace un gesto inocente.
─ En menos de tres años debo asumir mi cargo, solo tengo ese tiempo para hallar lo que tanto busco, ¡bueno! Lo que tanto buscamos ─ Varick golpea de manera fraternal el hombro de Antoine como señal de apoyo y agrega que las encontraran.
─ ¿Son sus mates, lo que buscan? ─ No ─ contestan en coro y algo sorprendidos por mi pregunta.
─ Se supone que un futuro Alfa busca a su Luna para la sucesión de mandos, ¿o no? ─ agrega Kaliza con desconcierto. Ambas estamos en busca de información y esta es la oportunidad perfecta.
─ En nuestro caso no es así, las personas que buscamos no son nuestras Lunas, son nuestras hermanas ─ tanto Kaliza como yo, nos atoramos con el juego que bebíamos ─ el sonido de la tos de ambas hace que todos fijen sus miradas en nosotras, los chicos se levantan y nos regalan suaves palmadas en la espalda.
─ ¿Se encuentran bien? ─ sí, gracias, contesto algo aturdida por la noticia.
─ Lo que pasa es que somos alérgicas al jugo de naranja, es algo que compartimos ─ la excusa de mi hermana es poco creíble, pero nos da el tiempo necesario para componernos ante la situación.
Me levanto para pedir perdón a todos por importunar el desayuno, hago una mínima reverencia y me siento.
─ Lamento lo sucedido ─ ellos hacen un gesto de tranquilas, pero debo saber más del asunto, así que pregunto sin dudar ─ ¿Qué hermanas?
─ Cuando era muy chico, tuve una hermana ─ Antonie hace una pausa y prosigue ─ Mis padres jamás se enteraron que yo la vi, ella era tan pequeña y frágil, tenía unos ojos grandes y expresivos ─ veo como fija su mirada en Kaliza, pero lo que agrega me deja sin aliento ─ como los tuyos, tú me la recuerdas ─ carraspeo y hago que él centre su atención en mis palabras, pues Kaliza está petrificada.
─ Últimamente le dicen lo mismo, pero mis palabras quedan en el aire cuando Varick habla.
─ Hemos viajado desde hace tres años ─ interviene el que ahora es mi hermano ─ desobedecí las ordenes de mi padre. No quiero ser el Alfa, no es mi deber, ese es el lugar de mi hermana ¿saben? Siempre quise conocerla, verla y ser su amigo, pero mis padres no lo permitieron ─ toma agua y trata de apaciguar su nostalgia.
Nombre Francés: Clair de Lune (Claro de Luna)
Nombre Alemán: Blutiger Mond (Luna sangrienta)