Tomo fuerte la mano de Shyllen cuando observo como el hombre que dice ser mi padre, ingresa a la sala en el mismo tono egocéntrico que el padre de ella. Definitivamente no sé equivocaron con el hecho de ser amigos, son tal para cual. Me fijo en cómo se ubica al lado del Alfa de Alemania, se estrechan la mano y se observan con extrañeza. Me queda claro que ninguno tiene la menor idea de por qué están acá. ─ Buen día a todos los presentes. ─ Saluda el supremo. Todos nos ponemos de pie, se escucha en el salón un buen día al unísono, seguido de una reverencia. Nos indica con la mano que nos sentemos y prosigue. ─ Estamos hoy reunidos para definir la situación de los Alfas de Alemania y Francia. ─ Los mencionados no dejan ni terminar al supremo con su pregunta cargada de asombro total.

