La promesa

2454 Palabras
Si pudiera medir en palabras el nivel de miedo que siento de, solo pensar que debo ir a ver a mi Alfa, porque eso es, mi Alfa, esa sería Luna de Lunas, solo con imaginar estar frente a frente a ella, sería peor que enfrentar a mi demonio angelical. Desde que hablé con Shyllen lo he aceptado, hoy debo tomar decisiones que no afecten la vida de mi hermana, de mi compañero y la mía. Primero iré hablar con Marcus, sé que él entenderá la situación y no tendré inconveniente, ambos sabíamos que esto se podía presentar tarde o temprano ¡no pensé que fuera tan temprano! Solicite salir una hora antes, iré con Marcus y luego regresaré a esperar a Alay. Al llegar veo al que hasta hoy será mi novio, muy alegre hablando con una chica, me ve, se sobresalta, le dice algo al oído y se acerca algo confundido. No me saluda como es costumbre y es mejor así. Me pide que nos sentemos en la mesa del fondo, me ofrece algo de tomar o comer, pero yo rechazo su ofrecimiento, tengo el tiempo contado y no me puedo demorar.  ─ Kaliza, debo contarte algo que paso, ¡bueno! Que me acaba de pasar. ─ su mirada se pierde en la chica con la que hablaba, se sonroja, sonríe y luego continua ─ apareció mi mate ─ dice en susurro. Esa noticia me alegra el alma, sé que Marcus es un gran chico y temía tener que ser yo la que lo dejará.   ─ Pensé que podíamos tener una relación más larga, pero creo que el destino no lo quiso así. ─ aprete su mano demostrándole mi comprensión. ─ quiero que sepas que eres alguien muy especial para mí y que mi compañera está enterada que tenía novia. ─ denoto preocupación en sus palabras. ─ No tienes de que preocuparte. ─ Si tengo porque, tú me importas mucho, es solo que él amor por ella es difícil de controlar. ─ Mi pareja destinada también apareció. ─ decido confesarle para que este más tranquilo, pero voy a omitir el nombre. ─ ¿Cómo? ─ dice intrigado ─ precisamente venía a contarte y ponerle fin a nuestra relación. Sabes que también eres muy especial para mí, este corto tiempo que compartimos fue realmente maravilloso y te ofrezco mi amistad de manera sincera. Luego de conocer a su pareja, me despido con un abrazo y los felicito. Ella se ve una muy buena chica. Voy llegando a la recepción y veo que mi demonio angelical se acerca. Sus ojos destellan amor y siento que me derrito con su sonrisa. ─ Hola preciosa ─ Hola ─ digo muy nerviosa. Salimos bajo la atenta mirada de muchos, me abre la puerta de su vehículo como todo una galán y yo subo antes que mis pies se desplomen. ─ Necesito hablar contigo en un lugar privado, debo confesarte muchas cosas y de eso depende si me aceptas o me rechazas. ─ su ceño se contrae en lo que me contesta ─ Nada de lo que me confieses podrá hacer que me aleje de ti, como te dije, estoy seguro de que eres mi Luna y lucharé por ti con el que deba, te aceptaré con todo y tus secretos. Así que no tienes nada que temer, acá el que debe temer soy yo. ─ ¿Por qué? ¿temer a qué? ─ interrogo de inmediato. ─ Qué seas la que me rechace o que esta corazonada tan grande que siento, sea solo una ilusión. ─ guardo silencio y decido dejar todo a la expectativa. Él pone el vehículo en marcha y me dice que iremos a su oficina, allá es seguro y podemos hablar sin problema. En el trayecto nadie habla, pero el viaje es muy cómodo, es como si el hecho de estar juntos, ya fuera suficiente para vivir es paz. ─ Pasa ─ me indica al llegar a su oficina. Hago un esfuerzo enorme por no lanzarme a besarlo. ─ ¿Quieres tomar algo? ─ No ─   digo de inmediato. Alguien toca y él me pide que tome asiento en lo que abre. Aprovecho para mirar la decoración y es bastante elegante. ─ Pedí que nos trajeran algo, supongo que no has almorzado, ¿o sí? ─ niego con la cabeza.   Me pidió que almorzáramos primero, que él moría de hambre, ha estado de reunión en reunión y no tuvo tiempo de comer nada. Luego del almuerzo llamó para que recogieran todo. La señora que ingreso es alguien mayor y me miró algo molesta, quizá mi presencia le incomoda. ─ Quiero que sepas que está ─ digo señalándome desde la cabeza a los pies ─ no es mi apariencia real. Que debí ocultar muchas cosas por mi bien y el de mi hermana de crianza, tanto ella como yo corríamos peligro. ─ me mira con devoción, pero no interrumpe, solo desea que yo prosiga. ─ Mi nombre real es Azul Abad ─ digo con temor a su reacción. Pero el solo dice un ─ Ya veo. ─ me guiña el ojo diciendo que eso no tiene importancia. No le pido que guarde mi secreto o que prometa proteger mi identidad, es momento de enfrentar las consecuencias, por revelar mi identidad a mi compañero. Sé que no me hará daño, pero, aun así, mis manos tiemblan al retirar mi collar. Su expresión es de sorpresa, se levanta y me toma con firmeza. En un movimiento rápido me empotra a la pared y sobre mi cuello dice mía. Sus ojos cambian al igual que los míos, nuestros lobos se reconocen y me besa con ternura. Amo el momento, pero debo parar, lo retiro de manera tierna. Él me mira suplicante, me envuelve en sus brazos y hunde su rostro en mi cuello, lame la zona donde ira su marca y repite de manera roca… mía. Mi piel se estremece bajo sus tonificados brazos. Nuevamente lo retiro y sin darle tiempo, me pongo el collar. Tomo sus manos y le explico mi situación, le cuento de mi hermano, de Shyllen y de Varick. Me toma estilo princesa y me recuesta en el sofá, me besa y los besos van subiendo de tono. Entre jadeos dice que soy perfecta, que cuando deje mi esencia libre, su lobo tomo el control y solo quería marcarme y reclamarme como suya. Detiene los besos y toma mi rostro entre sus manos, me da un beso en la punta de mi nariz. Dice que no es el lugar ni el momento, que debe ser especial. Pero yo deseo más de él, no me importa el lugar, solo me importa saciar el deseo con su cuerpo. Pero él no piensa lo mismo, así que pongo freno a mi calentura, agradezco que él tenga más control de su cuerpo que yo, de lo contario ya seriamos uno. ─ Te quiero ─ dice ubicándome en sus piernas. ─ Quero que me acompañes a un lugar ─ acaricia mi cabello en lo que da besos en mi cuello. ─ Deseo marcarte ─ No ─ contesto con miedo. ─ ¿Por qué? Eres mi compañera ¿Qué pasa? Princesa ─ ahora soy yo la que tomo su perfecto rostro, lo beso y en cada beso le dejo claro que también lo deseo, pero debemos esperar. ─ Mi Alfa ─ mi voz sale entre cortada por el placer que sus besos ocasionan ─ no puedo, no aún. Trato de decirle mis motivos, pero su cercanía complica la situación. ─ Espera ─ me levanta y me deja en el sofá, veo que corre un cuadro y saca de una especie de caja fuerte algo. Se arrodilla y abre una pequeña cajita en la que hay un anillo, es sencillo y tiene una piedra del color de sus ojos. ─ Mandé hacer este anillo para mi Luna, así que te pertenece ─ sus palabras son acompañadas con la postura del anillo en mi dedo anular. ─ ¿Aceptas ser mi novia? ─ afirmo con mi cabeza y lo beso, creo que soy adicta a sus labios. ─ Nuestro noviazgo durará lo que tu decidas. Así como este anillo, cuando aceptes ser mi Luna, también te haré entrega del anillo correspondiente. ─ si acepto ser su Luna, ya estaría camino al altar, pienso al ver su proceder.   ─ Todo lo que me pidas haré, te respetaré y amaré como la diosa que eres, mi diosa ─ hace una pausa y pregunta con duda ─ ¿podrías dejar tu trabajo? ─ No ─ digo tajante ─ no acepte la ayuda de mi hermano, tampoco lo haré contigo, no por ahora, eso sería algo apresurado, lo mejor es esperar. ─ ¿El decir no a todo es tu frase favorita? ─ voy a refutar, pero no me deja.  ─ Lo que mi reina decida está bien, voy a estar cuidando de ti, no voy a permitir que nadie le falte al respeto a mi Luna. ─ amo a este hombre, pienso y vuelvo a unir nuestros labios, nunca había sentido tanta necesidad de alguien. Antes de salir pido permiso para llamar a Shyllen y a mi hermano, ellos están expectantes y quiero que compartan mi alegría. Mi hermana no contesta, debe estar con el médico. Lo contario sucede con mi hermano, no deja ni que suene el teléfono cuando ya está en línea, ahora Antoine quiere que nos reunamos con él. Así que mejor le digo a Alay. ─ Princesa no tengo problema, solo espero que no me deje sin descendencia. ─ sus palabras me dan risa, sé que mi hermano es muy sobre protector, pero ellos son amigos o socios según entiendo. Creo que acabo de incrementar mi lista de enemigas. Llevo saludando a muchas personas que se asombran cuando Alay me presenta como su novia y prometida, algunas personas nos felicitan, otras me quieren matar y las demás solo me ignoran. Mi compañero es un hombre maravilloso, detallista y romántico. En cada semáforo toma mi mano y la besa. La parte trasera del vehículo parece un mercado móvil de detalles, me ha comprado todo tipo de peluches, flores y globos. Pero sin duda mi preferida fue una muñeca ooak custom con el mismo color de mi cabello. Él se volvió un loco por las compras, tuve que poner cara de brava o de lo contrario, terminaría contratando un camión para trasportar todo lo que me quiere comprar. Se justifica diciendo que eso es poco para lo que merezco, que por él me da su fortuna para que nunca me falte nada, ¡cosa que no suena mal! Pero no es necesaria, solo llevamos 4 horas de novios y ya tengo mi propia colección de peluches. No me imagino lo que me espera… Llegamos y un muy taciturno Antoine nos recibe. Nos invita a pasar y saluda de mano a Alay, Varick es más cordial en su saludo, me abraza y da una palmada en el hombro de mi compañero como símbolo de condolencia. ─ ¿Por qué tardaron tanto? ─ veo como mi hermano cruza sus brazos y su rostro refleja molestia. ─ pensé que cuando me llamaste ya venias en camino, pero creo que algo más importante te retraso. ─ dice mirando de modo acusatorio a Alay ─ ¡Cálmate! Nada de lo que piensas ocurrió… aun ─ mi respuesta hace que Varick ría y yo muerdo mis labios para no reír por su expresión. ─ Tu no digas nada, ya te veré cuando sea Shyllen la que venga con su “compañero” ─ ¡Esta bien, está bien! Yo no diré nada ─ Varick hace que sierra una cremallera en su boca y alza las manos en señal de paz. ─ Si pedí que vieran, es porque deseo dejar algunas cosas claras. ─ fija su mirada en Alay ─ Tengo claro que eres mi superior y la pareja destinada de Kaliza, pero ella es mi hermana ─ me hala y me abraza por la cintura ─ así que, si te atreves hacerla sufrir te mato, si ella alguna vez derrama una lagrima por tu culpa, te mato, si le pasa algo estando a tu lado, te mato. ─ ¡Mejor ya muérete hermano! ─ Varick ─ gritamos mi hermano y yo. ─ ¡Perdón, perdón! ...Apoyo tu noción, yo me encargo de desaparecer el cuerpo. ─ ¡¡Que te calles!! ─ dice un enojado Antoine, pero Varick solo ríe como loco. ─ Tienes mi palabra ─ Alay corta la palma de su mano como señal de promesa, mi hermano hace lo mismo, estrechan su mano, pero sin soltarme ni un momento. Es así como uno se condena a muerte y el otro pasa hacer verdugo. ─ Daré mi vida si es necesario, a cambio de la felicidad de Kaliza. ─ Es una promesa ─ dice más relajado mi hermano. ─ Es una promesa. ─ confirma mi bello Alfa. ─ ¿Estas bien princesa? ─ hago un gesto que tranquiliza Alay. ─ ¿Cómo que princesa? Ella es mi princesa ─ afianza su agarre ¡hasta acá le duro la calma!  ─ tu dile osita, ovejita, conejita, abejita o cualquier cosa que termine en ita, pero el único que la llama princesa soy yo. ¿te quedo claro? ─   ruedo los ojos y le doy un golpe en la cabeza. Él solo me mira triste. ─ eres mi hermano y te amo por eso, pero deja de amenazar e imponer cosas. ─ el llamado de Varick pone freno a mi regaño. ─ Pitufita, ¿me acompañas a la cocina? ─ dice divertido, ganándose una mirada asesina de Antoine. ─ ¿Qué? Termina en ita ─ abre las manos y eleva los hombros en lo que me regala un giño, pide mi mano, me alejo de Antoine y Varick aprovecha para despeinar mi cabello. Definitivamente quiero estar presente cuando Shyllen traiga a su pareja. Preparamos unos sándwiches de pollo, acompañados de una limonada. Antoine no dejó que me sentará cerca de Alay, como no quería más discusiones accedí a su imposición, total estoy en su casa. Quiso acompañarnos a mi departamento, pero no se lo impedí, él debe aprender a confiar en mí, muy a su pesar soy mayor de edad y sé tomar mis propias decisiones. Alay se portó a la altura de la situación, él sabe que mi hermano es muy importante en mi vida y no podría enojarme con su actitud, es más lo entiendo, yo me puso paranoica cuando Shyllen dijo que le gustaba el perro despistado de Cohen. Así que comprendo lo que se siente. Salimos bajo la mirada de mi hermano y Varick, nos acompañaron hasta el parqueadero y luego de miles de consejos y advertencias nos dejaron partir. ─ ¿Te molesta la actitud de mi hermano? ─ No ─ dice muy tranquilo y concentrado en el camino. ─ De hecho si tuviese una hermana, haría lo mismo. Él te ama y solo quiere lo mejor para ti. ─ Gracias ─ digo sorprendiéndolo con un beso en su mejilla. No podría estar más agradecida con la vida, tengo los mejores hermanos del mundo y me gane el cielo con el compañero que me toco. Sé que nos esperan cosas por superar, pero con él a mi lado, sé que todo lo podré lograr.
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