Mi compañero

2762 Palabras
Trato de soltar el agarre de la Luna de Lunas, no quiero que me pregunte nada, sé que si lo hace no tengo otra opción que contestar con la verdad y temo a su reacción ¡Eso si todo lo que dicen es cierto! Pero si es así, no tendré por qué preguntar nada, sé supone que ella ya lo sabría ¿o no? Ella simplemente me mira expectante, después de unos segundos suelta mi mano, sonríe tiernamente y me da la espalda. ─ No quiero preguntar nada, pero si voy a responder tus preguntas. ─ ¿Preguntas? ─ cuestiono con sorpresa. ─ Sí, todas las que pasaron por tu mente. Así que diré que todo lo que has escuchado sobre mí, es verdad. ─ abro mis ojos ante su sinceridad. ─ Soy una hibrida, mitad loba, mitad diosa. ─ dice en lo que toma la mano de su hijo. ─ Mi hijo es solo lobo, un gran lobo. ─ no oculta su tristeza al hablar, no tiene o no quiere hacerlo. ─ ¿Qué clase de Diosa es? ─ me atrevo averiguar. ─ Ya lo habías dicho, soy la Diosa de la verdad ─ sorprendente, pensé que era solo cuento ─ ella ríe por mi comentario ─ De mi hijo no te voy hablar, tu más que nadie sabe quién es, ¿verdad? ─ voy a responder, pero soy interrumpida. ─ Buena noche ─ saluda la coordinadora médica haciendo una reverencia a la Luna, pero a mí me da una mirada interrogante. ─ ¿Qué hace acá? ¿No sabe que está área es restringida? Por favor se retira de inmediato. ─ Disculpe ─ agacho levemente mi cabeza y me dispongo a salir, pero un agarre en mi brazo me lo impide. ─ Tu ─ me dice con autoridad ─ no inclinas la cabeza ante nadie, eso también me incluye. Nadie tiene porque hacerlo. ─ ¿Cómo? ─ cuestiono ─ Si sabes quién es mi hijo, sabes quién eres, así que no me cuestiones. ─ el tono en el que me habla es suave pero firme. ─ Luna ¿Qué dice? ─ Digo que ella se queda y usted se retira, si necesito sus servicios la llamo, por lo pronto aliste todo para el traslado de mi hijo a la mansión. ─ ¿Pero Luna? ─ pero nada doctora, es una orden. ─ escuchar la forma en que habla, me deja perpleja. ─ Señorita Luter, no olvide culminar su trabajo ─ si señora ─ contesto, pero una vez soy interrumpida. ─ Eso no va ser necesario, a partir de hoy la señorita Luter y la señorita Maure trabajaran directamente para mí. Además, no se justifica realizar la limpieza del lugar, teniendo en cuenta que en pocas horas partiré con mi hijo. Así que por favor agilice su salida y de la limpieza que se encarguen después. Veo como la doctora sale del lugar echando chispas. Por mi parte compruebo que sabe absolutamente todo de nosotras, jamás mencioné o dije el nombre de mi hermana, ahora no sé qué nos espera…   La Luna de Lunas toma el teléfono, escucho que solicita la presencia del Beta de la manada. Se gira y me mira con dulzura, luego cuelga. ─ Shyllen, recoge tus cosas y las de tu hermana, necesito que vayas al departamento y tomen sus pertenencias básicas, hoy mismo se instalan en la mansión. ─ no sé qué pensar o decir, me quedo asimilando todo lo que acaba de acontecer. ─ ¿Y el departamento? ¿qué pasará con él? ─ no eran las preguntas que quería hacer en este momento, pero creo que es lo único que logré articular. ─ Es de ustedes, por ahora lo conservarán, después resolvemos. ─ Ok, pero ¿por qué nosotras? ─ me atrevo a cuestionar ─ Esa y todas las dudas serán aclaradas cuando estén las dos, no voy a dar detalles por ahora de mi proceder. Ve por las cosas. ─ su trato es fraternal y alegre. Al llegar al parqueadero hay un vehículo muy elegante, sale un señor no mayor a 40 años, me hace una reverencia y me indica que está a mi servicio. Ingreso al departamento ─ ¿Qué es todo esto? Me pregunto al ver la sala llena de globos, peluches y un montón de cosas más. Recuerdo la salida que tenía Kaliza, así que esto es obra de su demonio angelical. Veo la hora y son las 5 de la mañana, aún tengo tiempo, así que decido ir a dormir un rato. Cristo dijo que venía por nosotras a las 3 de la tarde. Pongo el despertador a las 9 a.m., sé que Kaliza se molestará un poco. El día que descasa es sagrado y se levanta a las 12 m., pero hoy tendrá que madrugar.   Ingreso a mi habitación, voy al baño, cepillo mis dientes y me coloco algo cómodo para descansar. No creo que logre dormir, tengo la cabeza envuelta en todo lo que hoy me sucedió. Me acuesto boca arriba, con mis manos cubro mi cara, es la forma de darme algo de fortaleza, pero como dijo la Luna, yo sé quién es él… Es mi compañero…mi compañero de vida, mi Alfa y yo soy su Luna. El solo hecho de saber que lo hallé, hace que mi rostro refleje alegría. No puedo evitar que mis ojos se cristalicen y lágrimas rueden por mis mejillas, ahora entiendo a Kaliza, entiendo su miedo, un miedo que se cuela en cada partícula de mi ser, pero que se confunde con el mar de sentimientos que nacen con solo saber que él existe y que haré hasta lo imposible para que despierte. Desde que ingresé a la clínica, me sentía inquieta, no logré percibir su esencia por mi bloqueo, así como él no podía percibir la mía, a menos que estuviera lo suficientemente cerca, tal como le paso a mi hermana. Ahora sé que, lo que dificultó nuestro encuentro fue eso, la distancia. Pero hoy fue diferente. Al llegar a ese piso identifique su aroma, está impregnado en cada rincón, es un aroma a galletas recién horneadas en el bosque, ese contraste es el complemento perfecto para mis pulmones. Caminé por toda el área y saludé a cada trabajador que se cruzaba en mi camino, pero no hallaba el dueño de esa esencia que me tenía inquieta. Mi búsqueda finalizó cuando tras esa puerta lo vi, tan imponente, tan varonil, tan seductor, tan indefenso… Pude controla a mi loba, sé que ella desea estar con él, pero voy hacer las cosas como la Luna de Lunas me indique, pensé que ella me rechazaría o denigraría. Pero no, por lo menos su trato fue diferente, es una mujer hermosa, elegante, con carácter y ante todo con un gran corazón. Solo deseo que cuando lleguemos a su casa, las cosas no cambien. Pude oponerme, pero no lo voy hacer, quiero estar con él, pero también con mi hermana. Ese último detalle me pone a pensar, no he hablado con Kaliza, ella no sabe nada y quiero contar con su opinión, esa para mi es la más importante. No recuerdo en qué momento me quede dormida. El ruido del despertador me indica que nada fue un sueño y que en pocas horas mi vida tomará nuevamente otro rumbo. Ingreso a la habitación de mi hermana, ella está en posición fetal y arropada hasta la cabeza ¡no sé cómo logra dormir así! ─ ¡Kaliza, Kaliza! ─ la llamo y muevo su cuerpo suavemente. ─ ¡Ummm! Déjame dormir, aun es de madrugada ─ me contesta bajo las cobijas y con tono molesto. ─ Kaliza nos tenemos que ir. ─ retira la cobija de su cara y me mira de manera extraña. ─ ¿Para dónde? No quiero ir a ningún lado ─ dice con todo perezoso. ─ Debemos empacar e irnos del departamento. ─ prefiero aclarar las cosas, de lo contrario ella no saldrá de la cama. ─ ¿Cómo que nos tenemos que ir? ¿Qué paso? ─ paso que la Luna de lunas sabe todo de nosotras. ─ el susto la llevó a caer de la cama, se levanta sobando su trasero y algo pálida. Lo mejor es decirle las cosas. Le conté todo lo que me pasó, también que soy la Luna del príncipe Alfa y que hoy debemos instalarnos en la mansión. Gracias a su reproché me acorde de un pequeño detalle que había olvidado… mi novio. ─ ¿Qué harás con él? ¿Cuándo le terminaras? Bueno evidenciando que el muy idiota fue solo tu novio por menos de 8 horas ─ la veo reír por la situación, pero ella tiene razón, este sin duda es el noviazgo más corto de la historia. ─ Primero necesito saber cuáles son los planes de la Luna de Lunas para con nosotras, después veré que hago con ese asunto. ─ Tu suegra querrás decir. ─ por su cara, sé que está gozando con mi situación. ─ Muy chistosa. ─ agrego en tono de complicidad. Kaliza acepto ir conmigo sin problema alguno, tanto ella como yo tenemos dudas de lo que en esa mansión nos espera. Pero como ella dice, somos uno para todos y todos para uno, pues nuestro grupo creció gracias a nuestros hermanos, ya no somos solo dos mosqueteras.   Estamos esperado en la recepción, veo el reloj y marca las tres, de manera simultánea ingresa Cristo acompañado de un hombre más joven que él. ─ Princesas ─ saluda Cristo con una reverencia, seguido lo hace el chico que se presenta como Matías, jefe de seguridad del Alfa de Alfas. Kaliza me mira con burla y yo la reprendo con la mirada, sé que le causó gracias lo de princesas. Toman nuestras cosas, las ingresan a la cajuela, nos abren la puerta e ingresamos. El trayecto es incómodo, nos tomamos de las manos como señal del apoyo, el apoyo que cada una le profesa a la otra. ─ ¿Crees que no estén secuestrando? ─ la pregunta de Kaliza me da risa ─ De ser así no sería secuestro, nosotras nos subimos por voluntad ¿se te olvido? ─ No sé me olvido, es solo que ya estamos alejadas de la ciudad y solo veo bosque y más bosque. ─ Sí lo entiendo, pero no creo que ellos vivan en el ombligo de la ciudad, ¿o sí? ─ Tan inteligente mi hermanita ─ agrega recostando su cabeza a mi hombro. Luego de internarnos por más de una hora en el bosque, vemos un portón muy grande color caoba. Matías solicita que le abran e ingresamos. Pensé que estaría frente a la mansión al ingresar, pero me equivoque, faltaban 20 minutos más de recorrido. Mis ojos no habían visto una edificación más grande que el refugio en donde nos criamos. ─ ¡Es hermosa! ─ el asombro de Kaliza no es para menos. Tenemos ante nuestra vista una mansión con diseño tipo castillo medieval con toques modernistas. Una voz me saca de contexto ─ No más que tú. ─ giro y veo el dueño de esas palabras, es él Alfa Belzhur quien ya tiene abrazada a mi hermana. ─ Cuñada, es un gusto volverte a ver ─ me saluda y vuelve a ver a mi hermana como un idiota enamorado, tal cual ella lo está haciendo. Ingresamos, nos recibe el Alfa de Alfas junto a su bella esposa. ─ Bienvenidas señoritas, soy Dreyer Andrade y ella mi bella esposa Luna Theá ─ toma la mano de su esposa y deja un casto beso, se ve que la ama demasiado. ─ Alfa, Luna ─ decimos inclinando levemente la cabeza. ─ A mí ya me conocen, pero hola padres. ─ contesta agitando su mano un alegre Alay. ─ Desde que usabas pañal ─ todos reímos por el comentario de la Luna, que en verdad se llama Luna. ─ ¿Padres? ─ dice mi hermana. ─ Querida, ese ser viviente a convivido más con nosotros que, en su propia casa, por lo tanto, se crio llamándonos padres, así como mi hijo le llamaba padres a los de este chico. ─ el Alfa mira de manera tierna al compañero de mi hermana, por su parte Alay solo eleva los hombros y le envía con la mano un beso a Luna. ─ No abuses, recuerda que es mi esposa y casi tu madre. ─ amenaza un muy celoso Alfa. Creo que todos son iguales. ─ Deben estar cansadas. Por favor instalen a las señoritas en sus respectivas habitaciones. ─ indica Luna al personal. El compañero de mi hermana toma las maletas y está por subir, pero alguien se lo impide. ─ ¿¡Tú para dónde crees que vas!? ─ vemos bajando las escaleras a Antoine con las manos en los bolsillos. ─ yo la ayudaré, puedes esperar en la sala como todo novio decente. ─ Te recuerdo que es mi compañera ─ y yo, que es mi hermana. ─ ¡Basta! Yo les recuerdo que están en mi presencia ─ dice el Alfa de Alfas con tono de burla por la escena de celos de hermano y compañero. Ruedo los ojos y niego, pobre de Kaliza. Mi acción dura poco, mi hermano baja a toda carrera y me toma en brazos. ─ Hola, pequeña ─ Hola grandulón ─ saludo con un beso en la mejilla y un abrazo muy correspondido. No me sorprende el saludo, tampoco que tanto el Alfa de Alfas como la Luna, este enterados que ellos son nuestros hermanos, con ellos no debemos negar nada y creo que los días de estar ocultas se acabaron. ─ Aún en brazos de mi hermano, escucho a Antoine. ─ Hola princesa, ven a los brazos del hombre que más te quiere en este mundo. ─ con disimulo veo como Alay lo arremeda con burla y la pobre de mi hermana golpe su frente, pero camina y abraza muy fuerte a su hermano en lo que lo reprende. Él pobre no acepta la idea de que Kaliza ya tiene compañero. ─ Vamos chicas. Shyllen yo te llevaré a tu habitación. ─ Gracias. ─ Luna, ¡usted me lo prometió! ─ giro y veo a mi hermano haciendo pataleta cual niño pequeño. ─ Yo dije que trataría, pero no prometí nada. ─ contesta ella en tono burlesco. ─ De qué me perdí. ─ digo algo confundida ─ Ya te enterarás, querida. ─ Ahora te veré sufrir y gozaré como no tienes idea ─ escucho a lo lejos que le dice Antoine a Varick entre risas al ver su actuar. En el segundo y tercer piso están las recamaras. La Luna de Lunas me indica las habitaciones de mis hermanos y la de Kaliza, todos quedaremos en la misma planta. La decoración es muy bonita, elegante y del mismo estilo de la construcción. A final del pasillo se ubica la recamará principal del segundo, ella la abre y veo todo debidamente adecuado cual habitación de cuidados intensivos de la clínica. Me invade una tristeza al verlo en esa cama, quiero acercarme, quiero besarlo para que despierte. En muchas de las películas románticas que me hace ver Kaliza, muestran que el novio despierta a su pareja con solo un beso, quizá y eso funcione. ─ A esto se refería tu hermano Varick. Solicité que adecuaran parte de la habitación para que te instales junto a él. ─ toma mis manos y veo como sus ojos se cristaliza. ─ Eres la única que lo puede hacer regresar, la única que me lo puede devolver. ─ No sé cómo pueda hacerlo ─ me siento tan inútil, que es la única respuesta que tengo, no le puedo dar esperanza, cuando ni yo sé dónde está. ─ Sé que él te hallará, solo deja que te sienta, que inhale tu esencia y que sepa que estas con él. ─ eso significa que debo quitarme el collar, ese pensamiento hace eco en mi mente. ─ Tranquila, sus habitaciones están protegidas, así que no debes temer por retirar el collar que protege tu verdadera identidad. ─ sus palabras me reconfortan, es como si pudiese leer mi mente. ─ Solo no lo hagas aún, no podemos arriesgar más su salud y no sabemos cómo pueda reaccionar. Ahora acomoda tus cosas y te espero abajo. ─ me da un abrazo y me dice que sabe que lo lograré y que confía en mí. Sale y me deja sola con mi compañero. Dudo, pero me acerco. Su rostro es enigmático. El crepitar de mis dedos se activa, tomo su mano. Una descarga eléctrica es la que cruza desde mi cabeza hasta mis pies. Mi visión se nubla, parpadeo tratando de aclarar la imagen que se refleja con dificultad. Veo un campo sombrío, hay un lobo aullando a la luna y un hombre que camina entre penumbras, lo llamo, se detiene, me mira y sonríe. ─ Por fin llegas mi Nalya, mi Luna, te estaba esperando, por favor guía mi camino ─ no logró ver su rostro, pero sé que es él. ─ Te ayudaré mi Alfa, solo dime como. ─ pero no contesta, siento un mareo, cierro fuerte mis ojos y al abrirlos, estoy nuevamente en la habitación sujetando su mano. ─ ¿Qué fue esto? ¿Cómo te hago volver? ─ pregunto admirado su rostro y sobando sus manos.
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