Hanna. Diez años atrás. —Mamá por favor, ya no se que más hacer para que esas profesoras me acepten— Dije malhumorada. —Hanna tienes que aprender de la decepción y desgraciadamente para tus profesores de hechicería tú no estás preparada para ser una hechicera— Replicó mientras limpiaba la mesa del puesto donde trabaja. —Eso es injusto, ellos no pueden decidir eso, además tú me has visto, se lo que hago y he practicado lo suficiente como para hacer cualquier cosa con magia— Subí un poco el tono de mi voz al decir esas palabras. —Ellos son los maestros querida, es cierto que te he visto practicar y veo en ti un gran potencial pero también es cierto que eres un poco lenta y tiendes a equivocarte con algunos hechizos— Contestó ella justificando la estricta respuesta de la academia. —En s

