Diego, abrió los ojos y se encontraba en un hospital, tenía puesta una mascarilla de oxígeno, intento moverse, pero no lo consiguió, estaba amarrado a la cama de las piernas y de los brazos. No entendía porque lo habían atado a la cama, todo en su mente era muy confuso, estaba totalmente inmovilizado, intentó gritar, pero parecía que los sonidos no salían de si boca, el recuerdo de Sofía llegó a su mente, el humo, el fuego, esa horrible sensación de no poder respirar, pero también el dolor al ver que ella, ya no se movía. —¿Sofía? ¿¡Dónde está Sofía!? — Intentaba gritar, pero no lo conseguía, parecía que le hubieran cortado las cuerdas bucales, no salía ningún sonido de garganta. La desesperación lo estaba volviendo loco, a lo lejos, escuchaba la sirena de una ambulancia, y de pronto,

