Él, a solas con el doctor, estaban en el consultorio.
Se le explicó un poco más sobre todo, que la inseminación artificial es un tratamiento de reproducción asistida de baja complejidad. Consiste en introducir una muestra de semen, ya sea de la pareja o de donante, en el útero de la mujer. Además de que con ese procedimiento aumentan las probabilidades de embarazo con respecto a la relación s****l por varios motivos.
—Señor Pimenova, La muestra de semen es procesada en el laboratorio: para seleccionar únicamente los espermatozoides móviles capaces de fecundar el óvulo. Existe un proceso de estimulación ovárica, que busca el desarrollo de varios folículos ováricos mediante una pauta de estimulación con gonadotropinas; de esta manera se controla el crecimiento y maduración de los folículos, lo que aumenta las posibilidades de embarazo. La muestra se deposita en el útero Aproximadamente en el momento en el que el ovario libera uno-dos óvulos para ser fecundados. Y Finalmente se programa el procedimiento: para que tenga lugar en el momento óptimo de crecimiento y maduración de los óvulos. Cómo podrá notar, es algo que tiene su tiempo. Pero podemos comenzar cuando usted lo diga.
—¿Así que también hay chicas que trabajan aquí alquilando el vientre?
—Sí, claro.
Y también le explicó un poco más sobre eso. Finalmente Maximiliano quedó en hablar con el hombre en otra ocasión y se marchó con la cabeza llena de mucha información, por ese día había sido suficiente con saber mucho más sobre la inseminación artificial, de verdad que eran muchos factores que debían tomarse en cuenta. Así que prefirió pensar un poco más si dar ese paso o retractarse de lo que un momento decidió hacer.
—Esto es mucho, Félix. Ya no estoy tan seguro, el doctor me ha bombardeado con tanta información que me puse a reflexionar si realmente quiero hacer una cosa así o no. No lo sé —mencionó, estaba admitiendo ante su amigo que estar dudando sobre ese procedimiento.
No estaba seguro de nada en absoluto.
—Sí, bueno desde el principio te dije que es algo que se debe pensar muy bien, antes de llevarse a cabo, todavía puedes negarte ni siquiera ha iniciado nada así que no estás en riesgo o como quieras llamarlo.
Asintió con la cabeza y al cabo de un tiempo ya habían llegado otra vez a la compañía, retomó sus pendientes de ese día y también llamó a su secretaria para que lo pusiera al tanto sobre el itinerario de ese día, ya que andaba un poco en las nubes. La mujer tan competente como siempre comenzó a leer lo que tenía que hacer ese día.
—Ah, por cierto. La señora Flor de la joyería ha llamado, al parecer ya está restaurado el colgante de su madre y quiere que lo pase buscando mañana. Bueno, ha preguntado si está desocupado.
—Vale, el colgante —repitió.
Por un momento se quedó pensativo ya que eso le recordó al día en el que mandó hacer un colgante especialmente para su madre, justo fue el día en el que por primera vez vio a esa joven de enormes ojos azules y que hubiera soñado el día anterior con eso, lo perturbó un poco, a él le parecía mucha coincidencia que ahora tuviera que ir a la joyería al siguiente día. Mariana no sabía que le pasaba a su jefe, últimamente lo había visto pensativo.
—Señor, ¿me puedo retirar? —le preguntó la mujer agitando una mano frente a él, y se quedó un poco descolocada cuándo luego de varios segundos obtuvo la respuesta de su parte.
—No, es decir, sí, pero llévate estos papeles y dáselo a Amanda.
—¿Amanda?
—Digo, a la recepcionista, no recuerdo su nombre.
—Vale. No sé preocupe. Me retiro, con su permiso.
El hombre batió la cabeza por tonto, nunca le pasaba que olvidaba los nombres pero en ese momento estaba tan perdido que hasta eso le ocurrió, así que tenía que ir por ese colgante al día siguiente... podría tranquilamente enviar a alguien para que lo buscara, pero por alguna razón él quería ir a buscar el accesorio. Suspiró hondo.
Debía de estar loco realmente, para seguir pensando en esa jovencita. ¿Es que su rostro repitiéndose una y otra vez en su cabeza era una especie de señal o qué? No lo sabía en absoluto, pero tampoco lo descartaba por completo. Ya que habían demasiadas cosas que no podían ser solo coincidencias. ¿Qué habría sido de su vida? No tenía idea.
—Oye, ¿Vas a trabajar o te ibas a quedar allí de brazos cruzados? Digo, eres el jefe, pero hay mucho por hacer.
—Félix, nunca te había comentado esto, pero hace años pasó algo como una joven no tenía dinero y yo la ayudé, de hecho ese día le di en efectivo cinco mil dólares.
—¿Qué? No digo que me parece sorprendente el hecho de que la hayas ayudado, puesto que siempre lo has hecho, te preocupas por las personas y eres muy bueno, pero, ¿tanto así? No lo entiendo. Lo que más me intriga es por qué me lo estás diciendo ahora mismo si es algo del pasado.
—Porque soñé con su rostro, sí, después de siete años tuve un sueño en el que esa joven estaba presente, me desperté en la madrugada y fue muy complicado volver a dormirme.
—¿Qué? Pues eso está de locos, eh. No sé, ¿en qué piensas? No me digas qué piensas que eso significa algo o es una señal. A veces los sueños ni siquiera tienen sentido y ese podría ser uno más en lógica.
—El día que la vi por primera vez fue en esa joyería, ella había llevado un brazalete de flores y rubíes para venderlo, le mencionó a Flor que un desconocido se lo había dado en la calle, pero ahora lo tenía que vender para poder llevar dinero a casa, porque su mamá estaba esperando un hijo y eran solo ellas dos, esa fue la razón que me impulsó a darle el dinero, realmente me puse en su lugar y vi que parecía angustiada. ¿Cómo es posible que una joven de al parecer trece o catorce años estubiera tan preocupada? La ayudé, me partió el corazón ver su carita.
—Eres muy bueno.