Capítulo 48: Inesperadas apariciones. —¡YO FUI! ¡Yo soy la culpable! Yo... le di la navaja... a la señorita y le dije como escapar, ya no la golpee más por favor señor... Una bofetada resonó en todo el lugar y solo escuché el sonido de algo golpeando el suelo. Traté de abrir mis ojos pero sentía que en cualquier momento me desvanecería y ya no sabría más de mí. Pero aun así mi cuerpo seguía luchando a más no poder. Al abrirlos un poco, lo primero que observé fue a la mujer que me había ayudado a escapar en el suelo con una mano en el rostro, tallaba su mejilla con dolor y yo tenía que evitar que le hicieran daño. Ella no tenía la culpa de nada, solo había sido atrapada por la bondad y la lástima provocando el querer ayudarme. Yo fui la que decidió escapar y aunque ella no me hubiera ay

