Capítulo 11: Lluvia y apodos. Después de terminarme el desayuno me levanté dispuesta a seguirlo, sin embargo me detuve por una razón. —Pero... Tengo puesto un pijama tuyo, no puedo salir así. —me quejé. —No necesitas arreglarte, así te ves hermosa —apreté los labios un poco sonrojada, desvié la mirada y el me llevó de la mano hasta bajar las escaleras. Salimos del castillo y vi como íbamos rumbo al bosque. Así que me detuve abruptamente. —James... —susurré. —Tranquila —me interrumpió— confía en mí. Solo… no te asustes —lo miré interrogante sin saber a qué se refería. Me miró y vi que sus ojos se tornaron rojos, eso me tomó desprevenida, y más cuando lo vi transformarse en lobo frente a mí. Fue tanta la impresión que tropecé con una pequeña roca y caí sentada en el césped. Tapé mi

