Habían pasado ya varios días desde que Xavier llegó y estuvo en cautiverio. Hasta que finalmente Michael autorizó que el joven pudiera salir, aunque siempre bajo la estricta compañía de Peyton, quien mantenía una mirada vigilante y pasos medidos sobre él. Aquella mañana, mientras caminaban por la manada, se podían ver a los soldados entrenando; por un lado, los miembros de la manada ejecutaban sus rutinas con precisión, mostrando músculos tensos y rostros concentrados, y por el otro, los soldados se esforzaban en perfeccionar sus técnicas, con gestos firmes y posturas decididas. Por otro lado había changers cultivando y haciendo otras actividades. La brisa fresca acariciaba suavemente sus rostros, mientras el murmullo resonaba en el ambiente, Xavier miraba todo a su alrededor notando las

