Michael y Peyton irrumpieron en la habitación con las armas listas, seguidos de Dan. Lo primero que vieron fue a Xavier, de pie en el centro, con los ojos de un rojo incandescente y la mano extendida. Frente a él, Fox flotaba en el aire, su cuerpo convulsionando, con sangre escurriendo de su nariz y ojos. Sus facciones reflejaban un dolor indescriptible, como si una fuerza invisible lo estuviera desgarrando desde adentro. Peyton intercambió una mirada rápida con Michael antes de dar un paso al frente. —Xavier, suéltalo —ordenó con firmeza, pero sin agresividad. Xavier no parpadeó, su mirada fija en Fox, su cuerpo entero emanaba una energía brutal y despiadada. Michael sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Xavier no estaba simplemente atacando a Fox. Estaba, castigándolo. —Ya pedi

