Leah
No me gusta el hecho de que conozca a Logan, en general, nada de mi vida privada, pero bueno, por un año, dudo que no se enterara de mi hijo.
—¿Por qué lo escondes? —Me pregunta y lo fulmino con la mirada
—No lo escondo—Le doy un sorbito al café—Solo que no suelo mezclar mi vida personal con la oficina.
Me sonríe ligeramente, pero toma mas café.
—Pues parece un gran chico, ¿Qué edad tiene?
—En un par de meses cumple los 5—Le respondo de manera tranquila
—Vaya es alto—Me dice sorprendido—Y maduro
—Si, eso dice el médico, que será un chico alto—Le digo mirando por donde mi hijo se fue
—¿Fue la razón por la que saliste temprano ese día? —Pregunta cayendo en la cuenta de que Logan es la razón de todo mi mundo.
—Si, le dio fiebre en la escuela, y tuve que ir a recogerlo temprano—Le respondo, se sorprende un poco
—Pero ahora parece que esta bien—Mee dice mirando a donde se fue mi hijo
—Si, fue solo una fiebre por crecimiento…
—Ya, lo entiendo, yo tuve muchas de esas cuando era pequeño—Me dice, me sorprende que me cuente algo de él. Sonríe y veo que se le marca un pequeño hoyuelo en su mejilla derecha.
—Debe ser—Me mira cuestionando—Si, bueno considerando que te llego apenas a los hombros, debes ser alto
—1.93—Dice como si nada, pero se sienta derecho para dejarme ver su estatura. —¿Y su padre?
—Eso no te importa—Le digo poniéndome algo tensa, es difícil decirle a las personas “no tengo idea de quien es” sin que piensen que eres una zorra.
—Me importa si entrará aquí y me viera comiendo su comida, y hablando con su chica—Me río ante semejante tontería
—Si yo supiera que eso fuese a pasar, ni si quiera te habría permitido entrar—Le digo y se ríe por lo bajo—No esta en su vida, ni en la mía.
Me mira con sorpresa pero no dice nada mas
—Venga regresemos a trabajar—Me dice regresamos a realizar los contratos, pasando las 2 de la mañana terminamos, imprimo los contratos y los pongo en una carpeta—Por favor, mañana no los olvides
—No lo hare
—Y llega a tiempo, los empresarios odian la impuntualidad
—Bien—Le digo, se levanta del sillón y se va a la puerta, la abre y yo solo lo miro ahora recargada en ella
—Me alegra haber conocido a Logan, y fue una velada tranquila
—Si, al parecer podemos pasar un par de horas sin matarnos
—Si porque estamos en suiza—Dice riendo y rio con el
—Si mi hogar lo es—Parece sorprendido de que sepa la referencia que hizo de suiza un lugar neutral. Se da la vuelta
—Buenas noches Leah
—Buenas noches Aaron—Le digo con voz suave.
Cuando despierto mi hijo sigue dormido, él puede dormir los sábados hasta tarde. Pero en cuanto huele el desayuno sale corriendo de su habitación. Se sube al banco, y prende la pequeña televisión que tenemos enfrente, y ve caricaturas
—¿Hiciste tu tarea ayer? —Le pregunto
—Si—Dice sin más, y comienza a comer, además de que crece mucho le da hambre como si estuviera en ayunas por largas temporadas. Supongo que por el ejercicio también.
Le expliqué a Logan que hoy trabajaría hasta tarde y que vendría Vania a cuidarlo, lo que lo puso feliz.
Como a las 5 comienzo a arreglarme y a las 6 termino, el evento empieza a las 7, así que voy con buen tiempo. Pero todo comienza a complicarse cuando el taxi no llega a la hora acordada, incluso me cancela el viaje, le quiero marcar a Aaron para comentarle que llegaré tarde, pero no tengo su teléfono, así que marco a Caroline, pero siendo la anfitriona supongo que por eso no me contesta.
Me despido de mi pequeño y salgo, para tomar el metro, ahí la gente me ve de forma extraña, no es que este vestida para una gala, pero tampoco es el atuendo de una persona que viaja en metro. Traigo un vestido que da arriba de las rodillas, y con escote en la espalda y cuello en “v”, me puse un brassier push up, para poder llenarlo, porque si no habría enseñado media teta. Arriba traigo un abrigo, porque es casi invierno en NY, y esta helando. Cuando llego a la casa de Caroline, al otro lado de donde yo vivo, me acojono un poco, esta no es una casa, es una maldita mansión. De entrada es una casa blanca, con un jardín enorme al frente y por lo que se alcanza a ver también en el patio trasero, hay un par de carros estacionados bastante lujosos, creo que el carro de menor valor es un mercedes, paso saliva porque siempre odie las reuniones de mi padre, es gente que se embriaga y presume a ver quien tiene mas dinero, fingen hacer una buena causa, pero todo es para beneficio propio.
—Impresionante ¿No? —Un chico poco mayor que yo, sus ojos son ligeramente rasgados, facciones muy finas y cabello lacio y n***o, se acerca a mi, es fácil saber que es invitado de esta reunión, trae un traje costoso, y por su ligero acento puedo notar que no es de aquí.
—Si un poco—Le digo nerviosa
—¿No entras? —Me pregunta curioso
—Tengo miedo de que me devoren adentro
—¿Por qué?
—No es donde yo suelo moverme
—Vienes por tu novio
—No, no tengo novio, soy la secretaria del señor White.
—Oh ya veo—Dice y me regala una sonrisa que podría valer oro—Pero aquí a fuera hace frio
—Como el demonio—Se ríe levemente.
—Ya se que la puede convencer—Me dice chasqueando los dedos como si se lo ocurriera una maravillosa idea—La comida, y un buen café caliente
—Mmmm el café me convence un poco—Le digo sonriendo
—¿Tiene tiempo trabajando para ellos? —Me pregunta curioso, y tratando de desviar el tema
—Solo dos meses y medio.
—Vaya, tengo entendido que siendo el señor White, usted ya impuso récord—Dice bromeando
—Eso dicen—Comento—Y al parecer su reputación se extiende
—En muchos mas sentidos que lo laboral—Me río porque me imagino por que lo dice—Pero ¿Es tan malo trabajar con el como dicen? ¿Es realmente un monstruo de 3 cabezas?
Lo pienso bien pero al final me río
—Es difícil trabajar con él, si supongo que mucha gente lo piensa—Le digo con ternura—Pero es muy exigente con sus empleados, su empresa y mas que nada con él mismo. Además de algo si estoy segura es que, siempre se sabe a que atenerse con él, no hay cosas ocultas, lo que ve es lo que hay y lo que dice u ofrece es lo que va a cumplir.
—Bueno, es bueno escuchar eso—Me dice me extiende su brazo y se lo recibo, en cuanto entramos a la casa un calor nos golpea y lo agradezco—La dejo señorita, voy por mi café
Dice guiñándome un ojo, se da la media vuelta y se marcha. Antes de que de un paso, una mano me toma del brazo y me jala a un pequeño cuarto.
—¿Qué maldita hora es de llegar? —Aaron muy molesto me mira
—Lo siento, es que no llegaba el taxi
—¿No tienes carro? —Pregunta él
—Si, pero esta en el taller
—¿Y porque no me avisaste para que enviara por ti? —Esta tan rojo del coraje.
—No tengo tu número, tuve que tomar el metro
—Carajo, los empresarios están muy enojados, y si este trato no se cierra, tu y tu hijo se las verán negras, en serio Leah.
Sale furioso del cuarto y yo salgo después de componerme un poco, me quito el abrigo y un señor encargado de esto lo toma, me acomodo un poco y me dirijo a la sala donde están todos. Caroline me mira donde esta la barra con sorpresa, al igual que Aaron, no entiendo porque, si hace dos segundos estaba gritándome como loco, siento muchas miradas sobre mi, me hace sentir nerviosa, y bajo la mirada.
—Leah, llegaste—Dice Caroline, haciendo que levante la mirada a verla, al observarla bien, podría apostar a que es una de esas mujeres que puede vestir con un costal de papas, y aun así se vería muy guapa. Su hermano se acerca también, pero con el ceño fruncido. —Te ves hermosa
—Gracias, tu igual—Le digo, mientras que su hermano inspecciona lo que traigo puesto, odio que me vea de esa manera, juzgándome siempre—¿Dónde te dejo los contratos?
—Llévalos a mi oficina, es la puerta de allá—Me señala al final de un pasillo, me giro y voy a donde me indicó, dejo los contratos y cuando me giro una silueta me asusta, prende la luz.
—Dios, me asustó—El parece molesto con mi comentario
—¿Recorriste todo nueva york vestida así? —Pregunta curioso, y no se si lo dice para burlarse u ofenderme
—El metro sí—Le digo sin ningún problema.
—mmm—Es todo lo que dice, y no sé en que momento se acerco tanto, pero yo ya estoy contra el escritorio y el frente a mí, sus ojos grises en este momento me producen un escalofrío que no me gusta nada.
—¿Qué? ¿Ahora que hice mal? Si llegue tarde y lo siento, de verdad, pero no estuvo en mis manos. O dígame de una vez, ¿Qué mas le desagrada de mi? ¿Mi ropa? ¿El maquillaje esta mal? Digalo
El parece realmente confundido de mis palabras
—¿Por qué diría algo así?
—Porque yo no le agrado a usted, y siempre busca cualquier momento para criticar
El suspira levemente y se separa de mi
—Te ves hermosa, Leah—Me dice justo antes de salir, dejándome mas confundida que antes, me encojo de hombros y salgo.