Aaron
Ver lo roja que se ha puesto me causo risa, es demasiado puritana. Digo tiene unos 23, 24 años, supongo que se divierte, esta en una buena edad para divertirse en el sexo. Por un segundo la imagino teniendo relaciones, y es una imagen que no me agrada de verdad que la chica no me interesa, ni si quiera puedo imaginarla teniendo relaciones. Suspiro.
Ya se va, y decido jugar un poco con ella. Por eso toque el tema, pero ahora que reaccionó de esa manera, me dejo ver por un segundo que nos imagino juntos en la misma posición, eso si que sería mucho mas personal. Y su cara roja logro hacer que me imagine exactamente lo mismo que ella, y la maldigo por no dejarme terminar hace horas, porque ahora poner una imagen así en mi mente, me puso cachondo, y ella ni si quiera me agrada.
—Mujer pero que cosas imaginará tu cabeza—Le digo y ella comienza a ponerse roja de nuevo, rio, pero la dejo ir. Cuando sale, de inmediato le envió un mensaje a Emily, con la dirección del hotel y la hora en que la veré, aunque esta enojada, sé que ira, porque le encanta tener sexo conmigo.
Da viernes y a las 6 de la tarde entra Leah a mi oficina a dejar unas cosas.
—Bueno señor, es todo por hoy—Me dice y es cuando llama mi atención
—¿Te vas? —Le pregunto—Aun queda mucho trabajo, hay que hacer los contratos, revisar cifras para mañana y…
—Señor, ese no es mi trabajo
—Si lo es
—No—Me dice molesta
—Leah me tienes que entregar eso para mañana—Se que levanto la voz, ella suspira levemente
—Bien, me llevaré las cosas a mi casa y hare los contratos, los tendrá mañana.
Por la noche decido ir a un bar, con mi amigo Tim, es el más tranquilo de todos, pero también es el más galán, entonces atrae mucho la atención y ver que podemos levantar.
De inmediato unas chicas se acercan y comienzan a tontear y hablar de estupideces, finjo prestarle atención.
—Buenas noches—La voz de mi hermana Caroline me hace voltear
—¿Qué haces aquí? —Le pregunto molesto
—Pasar el rato—Me dice—¿Tu no deberías prepararte para mañana?
—Ya me encargue de eso—Le digo sonriendo de medio lado
—¿Pusiste a Leah a hacer tu trabajo?
—Su trabajo es simplificarme la vida
—Y tu trabajo es asegurarte de que los contratos están bien hechos, por eso los debes hacer tu—Me regaña—Ademas tu estas aquí divirtiéndote, mientras ella esta trabajando un sábado por la noche.
—Seguro no tenía nada que hacer.
—¿Le preguntaste? —Me pregunta molesta
—No—Le digo molesto
—Solo te digo que sino consigues esos contratos mañana, por un pequeño error, te culparé de ello
Se va, y aunque trato de continuar con la chica con la que estaba, la cabeza no deja de darme vueltas a lo que dijo Caroline, Este negocio es realmente importante, y si lo arruino mañana, no tendremos otra oportunidad con esa empresa. Me disculpo con la chica y mi amigo y voy a la oficina a conseguir la dirección de Leah en los registros de la empresa, me parece extraño que solo esta su CV, pero me basta para dar con la dirección. No es tan lejos de aquí.
Llego a su edificio y busco el departamento, la verdad es que no es una zona muy lujosa, con lo que seguramente le esta pagando Caroline, debería vivir en un mejor lugar. Toco su puerta y al abrir su cara es lo mas divertido, pero cuando veo su vestimenta me sorprendo, trae un short corto y una playera desgastada de homero simpson, que deja ver su silueta, que me atrevo a decir que su ropa normal no le hace justicia y podría apostar que no trae nada debajo de su playera.
—Señor—Me dice haciéndome regresar a lo que vine.
—Hola Leah, vine a que trabajemos en los contratos si no te importa
—Ehmm…yo—Voltea a ver dentro de la casa de manera nerviosa
—Lo siento, si no estas sola podemos…
—No, no es eso… ehm… pasa—Me da el paso, me sorprendo un poco al entrar, primero porque la casa huele a algo dulce, no lo sé un olor agradable, de entrada es de dos recamaras, y dos baños, aunque uno es para uso general, su cocina tiene una pequeña barra para máximo 4 personas, no tiene comedor, pero tiene un escritorio muy bien adaptado, con colores y lápices, supongo que le gusta dibujar en su tiempo libre, tiene un gran librero lleno, solo en medio de eso cuenta con una televisión, que supongo no ve mucho, es pequeño y bastante ordenado, ella se apresura para quitar una mochila del sillón de la sala, me parece muy infantil ese diseño, pero son sus gustos. Me invita a tomar asiento en el sillón, donde veo sus zapatos junto a el y los documentos en la mesa de centro junto con su laptop, ya algo vieja. Me siento en el sillón mientras ella se pone en el piso con las piernas cruzadas—Mira decidí comenzar con estas partes del contrato
Me pasa uno de los archivos, la verdad es que por algún extraño motivo me siento incomodo y nervioso. Tomo el archivo y comienzo a leer, la verdad es que me sorprende que empezara por esto, fue muy buena idea. Realmente es una chica capaz, de vez en cuando estira su espalda.
—¿No estarías mas cómoda en el sillón? —Le digo tranquilo.
—La verdad no creo, ¿Quieres café? —Me ofrece y acepto, se levanta y pone su cafetera a funcionar. Pero dentro de donde va el café, agrega unas cosas mas, no lo sé pero cuando comienza a funcionar huele delicioso.
—¿Quieres que pida algo de cenar? —Pregunto, al ver que comienza a sacar algo del refrigerados
—No es necesario—Dice y comienza a cocinar algo, sigo leyendo algunos papeles y después de unos minutos vuelve a hablar—Listo, siéntate a medio cenar
Me levanto del sillón y me acerco a la pequeña barra, en dos plantos pone unos tacos o algo así
—¿Qué es? —Digo tomando uno envuelto
—Tacos dorados, los hice de comer, pero quedaron unos, están ricos, toma, pon salsa—Me extiende una salsa color verde y decido probarlos porque mi estomago gruñe en ese momento. Y saben deliciosos.
—¿Por qué me hablas de tu? —Pregunto serio
—Porque no estamos trabajando.
—¿Mami? —Escucho una voz extremadamente infantil tras de mí y me giro, y un niño de no mas de 6 años esta parado con su pijama de Ironman, tallándose los ojos por despertar, el cabello n***o, chino y algo largo, revuelto por todas partes, al mirarme abre muchísimo los ojos, que ahora veo que son azules o grises, y extremadamente parecido a Leah.
—Ey cariño—Dice Leah con una voz que jamás le había escuchado—¿Qué sucede? ¿Estas bien?
Se da la vuelta para ir con el.
—Es que huele a comida, y me dio hambre—Sonrío porque justo en ese momento se escucha su estómago.
—Cariño, sabes que es muy tarde
—Por favor—Ella lo mira de forma tierna, mientras le hace su mejor cara.
—Bien, siéntate—El niño se sienta en el banco junto a mi, y en lo que su madre le extiende un taco de su plato, me mira y ahí esta la mirada de Leah, esa que hace cuando algo le desagrada.
—¿tu quien eres? —Me pregunta muy molesto, podría decir que hasta celoso
—Logan, no le hables con ese tono—Lo riñe su madre y la ve molesto, Leah lo nota así que suaviza su voz—Cariño, él es el señor White, mi jefe, Aaron
Llama mi atención diciéndome por mi nombre y la observo curioso de que su voz me provoco un escalofrío por todo el cuerpo.
—El es mi hijo, Logan
—Hola—Dice el niño muy desinhibido—Mucho gusto señor Aaron
Leah sonríe y se golpea en la frente porque no me dice señor White, el pequeño me extiende la mano y le doy la mía
—Mucho gusto Logan—Le digo, aprieta mi mano de manera firme, pero después comienza a comer sin problema, termina y a mi aun me queda comida
—¿Puedo comer mas? —Pregunta a su madre
—No, ya es hora de ir a la cama—Lo vuelve a reñir, y se voltea a lavar los trastes, así que yo le extiendo un taco mas al niño, le brillan los ojos y me susurra un suave “usted es genial” y se lo devora. Para después salir corriendo a su recamara.
—¿Por qué le diste tu comida? —Me regaña a mi, me sorprendo de que se diera cuenta—O si, lo sé
Me río pero solo me encojo de hombros
—¿Así que… tienes un hijo? —Le pregunto curioso.
—Que perspicaz—Responde recargándose en la barra y levantando las cejas.