| Tú eres mía, Rosalinda |

1970 Palabras

Camino de un lado a otro, con ansiedad. Las personas de este lugar se rehúsan a llevarlo al hospital porque resulta ser muy lejano y llamaron a un curandero experto en el tipo de heridas causadas por serpientes. Me cruzo de brazos, furiosa porque él me había dicho que no era venenosa y durante todo este tiempo no dijo nada, fingió sentirse bien. Cuando es muy peligroso, podría estar muerto en este momento, ¿quién se cree? ¿Un hombre invencible? Es una bestia muy imprudente y tonta, un odioso. Refunfuño, pero una molestia en mi garganta me da indicio de ser un nudo en mi garganta, porque sí, estoy preocupada y no debería. Pestañeo al sentir el ardor en mis ojos. De repente, salen de la habitación las personas que lo estaban atendiendo. Toso levemente y les miro mientras mi corazón lat

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