Me reincorporo en la cama, cubriéndome el pijama con la sábana. Mi corazón late muy fuerte, a punto de salirse de mi pecho. ¿Por qué quería verme? ¿Por qué está en ese estado? ―Será mejor que te vayas ―digo con la voz en un hilo. Él se inclina hacia la cama, intenta decir algo, pero cae abruptamente en la cama. Me sobresalto, colocándome de pie y cubro mi boca mirándolo. ―Aslan ―Le llamo, él no se mueve, está boca abajo. Maldigo en mi interior y tomo una de mis almohadas, lanzándosela. Él solo responde con un gruñido―. Bien, por lo menos no estás muerto ―murmuro con un resoplido. Pienso cómo sacarlo de mi habitación antes de que alguien más lo vea aquí. Paso mi mano por mi cabello, y respiro profundo observándolo. ―Te ayudaré a caminar a tu habitación, te encerraré allí, yo regre

