Más tarde ese mismo día, me encuentro en una de las empresas de la familia, haciendo mi trabajo de logística, mientras que Liam, ha venido a hacerme compañía de algún modo y pasar tiempo conmigo. Pero comienza a aburrirse de seguirme de un lado a otro y de mirarme firmar y revisar documentos. Suelta un bostezo, llamando mi atención. Alzo la mirada, observándole y esbozo una sonrisa. ―No entiendo por qué te esfuerzas tanto en demostrarles que eres buena en lo que haces si siempre te han tratado con crueldad y como una simple adoptada ―menciona cruzándose de brazos. ―Son lo único que tengo, por si lo has olvidado. Y a ti, por supuesto ―digo. Rueda los ojos. ―A veces te comportas como uno de ellos. Obsesionados con “proteger el imperio y el legado”. ―No conozco nada más que eso ―De

