Manoel Santos —Así que aún estás vivo —me dirijo a mi padre, me siento a su lado y estiro una mano para acariciar su cabello. El viejo me dedica una mala mirada, parpadea en varias ocasiones, era como si estuviese tratando de reconocerme. —¿Qué mierdas te pasó? —interroga al ladear la cabeza. —¿Cómo estás, padre? ¿Cómo te sientes? —pregunto, tratando de evitar dar una respuesta. Joder, si es que me encontraba en el paraíso, era como si aún me mantenía dentro de una burbuja la cual jamás iba a explotar. Jussara de Oliveira me traía loco, ahora que la había probado, no quería dejar de hacerlo jamás. Ella era la mujer perfecta para mí, no tenía ninguna duda de ello, lo supe desde el primer instante, desde el momento en que ella decidió que llevarme la contraria, era divertido. —¿Desde c

