Jussara Un enorme ramo de rosas y un gigantesco oso de peluche para el bebé, fue su manera de pedir disculpas, disculpas por perderse durante tres días, además de haber olvidado la cita con el obstetra. Imposible permanecer enojada con él, más cuando de antemano aceptó haber sido un tonto, que todo era su culpa y que jamás volvería a ocurrir, palabras que también me levantaron una cierta sospecha, Manoel no era el tipo de hombre que solía pedir disculpas tan pronto, mucho menos era el tipo de persona que no peleaba por algo que le parecía incorrecto, muy a pesar de mis notables malacrianzas al reclamarle por haberme abandonado. —Hija, ¿quieres firmar aquí, por favor? ¡Oh mi padre! ¡Mi adorado padre! ¡Cómo me dolía ver lo ilusionado que estaba con aquel nieto que iba a darle, sin saber

