Manoel Santos Aquella noche, no pude ser capaz de pegar el ojo. Pasé tumbado en el suelo, en posición fetal, tratando de asimilar todo lo que mi padre me había contado. Aún me negaba a aceptar sus malditas palabras, aquellas putas palabras que solo fueron capaces de enterrarme en lo más profundo de la tierra. ¿Fue por eso que me dijo que ese bebé era para que no la olvidara? ¿Acaso ella había estado dándome indicios de lo que acontecía en su vida y yo de idiota no le había prestado atención? Me levanto cuando siento que los rayos del sol comienzan a colarse a través de los cristales rotos de las ventanas. Mi garganta duele te tanto haber estado gritando, mientras que, mis ojos arden de todo lo que había llorado. ¿Por qué la maldita vida se empeñaba en quitarme todo lo que amaba? Prime

