Capítulo 18

1182 Palabras
Manuel. Iba a toda velocidad en mi carro dispuesto a no aceptar un no de Lilith, ella debía comprender que estamos hechos el uno para el otro y que en su vida jamás conseguirá un amor tan verdadero como el mío, yo estoy dispuesto a ofrecerle el paraíso si el posible, hacerla dueña de todos mis bienes y hacerla sentir en la cama como una verdadera mujer, lo único que le pido es que deje atrás su trabajo y si es posible su familia. Me dirigí a su trabajo para poder conversarlo con ella, quisiera llegar a un acuerdo con Lilith porque no quiero obligarla, mis sentimientos por más repulsivos que puedan ser son muy reales. Al llegar al club nocturno mis ojos la estuvieron buscando entre la multitud, hoy el club estaba muy transcurrido y eso hacia que en mi, después de tanto años naciera un sentimiento de miedo. Me acerqué a una de sus compañeras, creo que sí no mal recuerdo su nombre era Daniela. —Disculpa, vengo en busca de Lilith, sabrás en dónde se encuentra?—Pregunte modestamente. —No sé dónde se encontrará en este momento pero todo lo que estás buscando en ella, yo te lo puedo hacer más rico —Contesto poniéndome encima sus tetas. —No estoy buscando una puta tan vulgar como tú, necesito a Lilith y es urgente, no me importa cuánto cueste pienso pagar el precio —Exclame apartándola. Ella enarco una ceja mirándome de reojo, deme un momento para ir a buscarla, en su lista no veo muchos gordos viejos como tú, pero con suerte si le pagas un suma grande acepta hacerte la caridad, te aviso de ante mano que debes esperala en la fila, pues hay mucho otros hombres que hoy se la llevarán a la cama —Añadio. La bofetee fuertemente tirándola al suelo— No te permitiré que digas vulgaridades de Lilith —Grite con furia. La gente a mí alrededor se me quedó viendo, todos quedaron shock y en realidad no me importa quedar envuelto en una polémica, mi vida le pertenece a Lilith y no me importa cuánto caos tengo que crear para que sea mía. El dueño del lugar apareció muy molesto apartando a la multitud y pidiendo que todo el mundo se callara. —Quisiera que me explicará que le sucede señor, y agradezco que sea agraciado ante mi y dejé todas su altanerías fuera de mi club —Replico. —Solo pido una cosa y no se me ha podido cumplir —Grité—Todos son unos incompetentes. —Pues si el problema es tan sencillo no era necesario acudir a la agresividad ¿Qué es lo que usted quiere? —Dijo tomándome del brazo llevándome a su oficina, alejándonos del espectáculo creado. Adentro este hombre saco de su escritorio una botella de vino que con gusto me invito una copa. —En realidad he bebido un poco en mi casa y prefiero seguir un poco sobrio —Dije negando el trago. —Aquí adentro no lo juzgarw por nada pero antes de hablar siempre prefiero que mi clientes se toman al menos un trago conmigo. —Comento sirviendo dos copas de vino. Aunque no quería me prometí ai mismo hacer cualquier cosa para llegar hasta Lilith, así que con el corazón en la mano bebí de la copa y como a Eva me gustó el dulce sabor de la manzana hasta que en algún momento de la noche, no quedaba más de esta y yo ya no pertenecía al paraíso. —Ahora dígame que estamos en el mismo plan ¿A cual de mis prostitutas desea follarse está noche? —Pregunto el hombre que tenía el gran don de no emborracharse tan rápido. —Me han mal entendido desde el comienzo, con todos el respeto no estoy en este sucio lugar en busca de sexo, vengo porque una de sus empleadas sin yo quererlo me ha robado el corazón y desea decirle en persona que con mucho gusto acepto que le pertenezca —Explique tambaleándome en el cuartucho. —Pues si de amor se trata debí aclararle que le costará aún más cara pues estaría obligando a unas de mis mejores “empleadas” a sentir más que solo su v****a —Confesó. —Ahora dígame, pongamos las cartas sobre la mesa ¿A quien está buscando? —Pregunto con un interés notorio en sus ojos. —Siempre y cuando se la pueda costear yo haré todo lo posible para que está noche sea solo suya. —Añadió acercándose a mi para acomodar mi corbata desaliñada. —Eso suena perfecto para mí —Conteste con entusiasmo. El me guío fuera de su oficina la cual estaba algo vieja y llena de polvo. —Dígale a esta señorita el nombre de la mujer que usted está buscando para decirle dónde se encuentra. —Explico el hombre con el gran mostacho. —Busco a la señorita Lilith. La mujer dio una ojeada a la lista de trabajos pendientes. —Lilith acaba de firmar como completado su primer trabajo de la noche a pesar de que ella salió furiosa de la habitación su acompañante pago el doble y bendijo el lugar —Explicó. Al voltearme la vi, se estaba acomodando su peluca roja, mientras su cabello se movía, yo podía sentir como mi corazón se rompía en mil pedazos y de la nada un inmenso dolor y rencor me obligo a cometer una atrocidad. Me acerqué a ella y la tomé fuertemente del brazo jalándola del brazo para llevármela conmigo. —¿Que demonios te sucede?—Dijo irritada. —Que eres una puta y sabes que eso me encabrona —Dije arrastrándola conmigo. —Señor, recuerde nuestro trato, si se la va a llevar pero debe cancelarla —Exclamo el bastardo de su jefe. La solté por un momento para quebrar su mandíbula de un puñetazo. —Ella no es de tu propiedad, maldito viejo —Grite para luego escupir su asquerosa cara. Lilith intento escapar de mí pero como pude salí corriendo para atajarla del brazo. — ¡Suéltame! —Grito. —Jamás tu y yo estamos hechos para estar juntos, entiéndelo de una buena vez. —¿Por qué no puede entender que tú no me gusta y que no quiero saber nada de ti —Grito con tantas fuerzas que se torno de un color rojizo. La furia controlo mi cuerpo y sin darme cuenta comencé a golpearla asegurándome de quebrarle el brazo para que no me fuera infiel nunca más. Me alejé al darme cuenta que su rostro caían lágrimas por montones. —No me culpes de esto porque tú misma te lo has buscado al acostarte con alguien que no fuera yo, pero no te preocupes te prometo que por habernos hecho daño lo buscaré y lo mataré. —Dije para luego marcharme del lugar tambaleándome de lo ebrio que me encontraba. Al llegar a casa me limpie la sangre de las manos, me mira al espejo y lo rompí con mi frente. Te amo Lilith.
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