Pov Isabella.
Al recibir el mensaje de Isaac mi corazón casi se sale de mi cadáver, lo revisé con urgencia deseando que me estuviera rogando para volver a estar juntos, sé que el aún me ama aunque se haga el duro solo debo hacerle abrir los ojos y quitarle esas garrapatas de encima que solo quieren chupar su dinero.
Lilith es una puta y aunque no tengo pruebas tampoco dudas.
Haré todo lo que este a mi alcance para dejarla sin nada por ser una cualquier que se a metido en mi relación.
Al leer descubrí que por desgracia no era lo que yo esperaba, solo quiero no tener que perjudicar mi trabajo por culpa de esa marginal.
Me dirigí a la sala donde la pequeña Sally se encontraba acostada.
La Vi de por y di salto.
—¿Qué haces levantada niña? Debes estar guardando reposó ya te quedan muy pocos días aquí así que hay que esforzarnos al máximo ambas— Comenté sorprendida.
Ella se volteó y me miró extrañada como si no me reconociera.
Mire a la cama y me di cuenta del cadáver que ahí yacía.
Empecé a temblar de miedo al pensar que un hombre se ha metido indebidamente con esta niñita.
—¿Estás bien cariño?— Pregunté tomándola entre mis brazos.
Está actuó de manera arisca empujándome con miedo hacia atrás.
—¿Qué te pasa Sally?— Pregunté sorprendida.
Ella repentinamente comenzó a llorar.
—No soy Sally soy Sarah— Confesó entre lágrimas.
Me acerqué a ella para abrazarla nuevamente.
—Discúlpame, no fue mi intención, no recordaba que tu hermana tenía una gemela— Respondí tratando de calmar su llanto— Si dejas de llorar te prometo que te compraré un helado— Dije.
—¿Y para mí hermana también?— Preguntó moqueando.
—Si mi vida para tu hermana también habrá helado pero no llores más o tú carita linda se arrugará — Dije dándole palmaditas de apoyo.
—¿Cómo sigue mi hermana?— Preguntó limpiando las lágrimas de sus ojos.
—Esta por mucho mejor y como acabas de escuchar pronto podrá regresar a casa— Contesté sonriendo.
Ella me dió un gran abrazo consolándose conmigo.
Al rato salí por los helados regresando con ambos, el de Sally lo guarde en la nevera en espera de que ella despertara.
—¿suele estar mucho tiempo dormida?— Preguntó metiendo a su boca la paleta de helado.
Debo admitir que mi cuerpo se estremeció al pensar en Isaac.
—Por favor no hagas eso— Dije cerrando mis ojos.
—¿Hacer que?— Preguntó la pequeña niña sacando su helado de la boca.
En ese momento un hombre africano entro en la habitación, me asusté de inmediato pues pensé que el indigente nos robaría.
—¡¿Qué haces aquí?! Pregunté gritando.
—¿Por qué Lilith escogió traer a sus hermanas a un hospital con especialistas tan groseros?— Sé pregunto así mismo.
La pequeña salió corriendo para abrazarlo.
La muy boba sin querer ensució el suéter de ese hombre.
Envidié el lugar donde ella dejo caer su helado.
—Aun no me responde la pregunta señor— Exclamé.
—Soy conocido de Lilith— Respondió observándome seriamente.
Otro marginal más.
No entiendo porque esa mujer tan vulgar no puede dejar todo el circo en su casa.
—Me han encargado ponerle atención a las niñas— Mencionó.
—Pues creo que ha hecho mal su trabajo señor— Confesé.
—Me disculpó por eso y espero que guarden el secreto, es que salí en busca de una gaseosa y me perdí en el hospital— Dijo sonriendo tontamente.
—No me interesa señor , solo no me estorbe— Contesté volteando para no verlo.
Pasé un largo rato escuchando como ese hombre Sexy y moreno de cuerpo atlético jugaba con la pequeña niña.
Su cabello era rizado como el de los ángeles, tan bien cuidado que podía asegurar que cargaba un montón de cremas sobre él.
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