Capítulo 19 parte II

702 Palabras
Su cara estaba hecha por los mismísimos dioses, no tenía ninguna imperfección en su rostro, su cara era fina con una mandíbula perfectamente definida, para ser un jovencito era muy apuesto con ese aspecto de hombre tierno, sus ojos color aceituna me hacían tragar grueso pero todo so se queda atrás cuando pienso en que está relacionado con Lilith, eso sin duda le quita mucha esencia. Me voltee para verle con mi cara amargada intentando intimidarlo. —¿Qué te sucede? A las ancianas como tú le salen muchas arrugas si mantiene el ceño fruncido por mucho tiempo— Exclamó con superioridad. Este Chiquillo quiere morir hoy. —No sé dónde fuiste educado pero no se le habla a una dama de esa forma y menos si es mayor que tú ¿Acaso no tienes respeto por tus superiores?— Pregunté enfurecida. El se comenzó a carcajear fuertemente. —¿Es que acaso quieres que comience a decirte senpai o algunas de esas ridiculeces?— Contestó en burla. —¿Qué demonios es eso?— Pregunté ingenuamente. Él se rió aún más fuerte de mi. —Sin duda me acabas de aclarar que eres toda una abuela desactualizada— Respondió riendo. —¿Porque mejor no te vas con toda tu juventud a desquitarme en alguna habitación?— Propuse con arrogancia. —Si molestas— Respondió— Desde ahora te llamaré abuela senpai— Añadió señalando mis senos. —Bastardo— Exclamé acercándome a él para golpearlo un poco. —¿Cuánto tardará mi hermana en volver?— Preguntó Sarah. —Pues conociéndolo debe estar trabando— Contesté con imprudencia. —¿Qué acabas de decir anciana?— Gritó el jovencito. —Nada que tú pequeño cerebro pueda entender— Respondí cruzándome de brazos. —¿Cuánto pides?— Preguntó seriamente. —No vendo mi cuerpo— Respondí ofendida por la pregunta. —No quiero comprar tus arrugas solo deseo que dejes en paz a Lilith— Contestó tomándome fuertemente del brazo. —Así que estás enamorado de la pequeña ramera— Murmuré para dejar por fuera a la niña. —No te importa saber a quién le pertenece mi corazón— Contestó fijado en mis ojos. —¿Y que pasa si te digo que ella y el doctor están teniendo una aventura?— Pregunté tratando de pprovocándolo —Ella no sería capaz de meterse con un tipo tan desagradable como él— Respondió dolido. —O eso es lo que tú crees pique lo que a mí consta ellos dos suelen estar muy solos en cuartos de hospital por mucho tiempo— Dije con malas intenciones. —Estas mintiendo— Exclamó soltándome del brazo. —Aquí hay cámaras y me he tomado la molestia de recuperar uno de esos vídeos, cuando quieras te puedo enseñar lo que hace la prostituta de Lilith— Contesté dándole una sonrisa malévola. Pov Joseph. En ese momento entro Lilith junto al doctor, ambos parecían desarreglados. —Espero no haberlos hecho esperar por tanto tiempo— Dijo el doctor. Salí empujándolo casi tumbándolo. —¿Qué te sucede?— Gritó Lilith siguiéndome hasta la salida. —Señorita, señorita, tienen que firmar antes de salir— Mencionó la recepcionista. Ya afuera Lilith me tomo del brazo. —¿Qué te sucede? ¿Por qué esa actitud de repente? ¿Qué te metió en la cabeza doctora?— Preguntó preocupada. —Solo me dijo la verdad y tiene razón aunque no lo pueda aceptar tu jamás podrás darle la importancia que se merecen mis sentimientos— Contesté agachando la cabeza. —Joseph, no es mi intención hacerte daño y en realidad creo que eres un buen hombre. —Si en verdad crees eso acepta salir como mi novia— Suplique. —Lo siento pero no puedo— Contestó en voz baja. —Respóndeme algo ¿Es por el doctor?— Pregunté desanimado. —Para serte sincera no lo sé— Contestó escuchándose confundida. —No importa, entiendo que jamás seré tan importante como él lo es para, te quiero Lilith— Dije para irme sin mirar atrás con el corazón hecho añicos. Lilith gritó varias veces mi nombre pero era cierto, no podía enamorarme de una prostituta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR