Cada vez que Alex la besaba, llenaba todo con una multitud de sensaciones, y mientras la estrechaba, su cuerpo respondía con lujuria a la dura evidencia que el ojiazul no tenía intención de negar. Rápidamente, se desplazaron como pudieron a la amplia habitación del CEO, con urgencia, ambos se despojaron de sus ropas, estrechándose con fuerza mientras se sumergían en besos con pasión hambrienta, las manos hábiles del castaño liberaron una vez más el rubio cabello, intentado darle aquella forma que July siempre llevaba. No se contuvieron, esta vez no hubo lucha por el control, se unió a la rubia mientras la depositaba sobre la cama, tomándola al mismo tiempo que la besaba, fue una invasión veloz y urgente, buscando las ocultas profundidades de July para invadirlas de él, para recluirse en

