Daiana.
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—Siii, iba a ciegas te juro... Mi hermano del box me decía ahora y yo doblada para donde me decian porque no veia nada de nada.
—Noooo. —le sirvo mas gaseosa a Baram que no para de hablar con mi papá—. Lo estábamos viendo y casi nos da un infarto.
—Me multaron por eso.
—¿Por?.
—Por riesgo de vida y peligrar a los otros corredores, me fajaron bien fajado.
—No me digas, ¿y mucho?.
—Mi representante tuvo que pedir a los promotores que paguen, cincuenta millones.
—¿Eh?.
—Tuvimos que pagar porque cuando te multan hasta que no pagas no puedes competir, y no podía perder las posiciones y los puntos, no quedó de otra. —agarra el vaso que le doy sonriendo y me hace sonreír—. Gracias.
—Laaaa, mi sueño es ir al hipódromo, ahora que mi yerno corre es tremendo.
—Espero que cuando vayan no los decepcione por los nervios... Ahora el otro finde corro, pueden venir.
—Siiii, trabajo pero cambio la guardia asi vamos.
—Genial, entonces ya quedamos con que van eh, no voy a preparar todo y me cambian a ultimo momento.
—Nono, ¿viste amor?.
—Nooo, —mi mamá asiente cosa que hace que mi papá se sobe las manos divertido—. Vamos a ir Baram, solo que debemos conseguir hotel y todo, no vamos a dormir en el auto.
—No se preocupen, eso me lo consiguen los patrocinios, los vengo a buscar y vamos.
—Genial... Gracias Baram.
—Y te llevo al box Rodrigo, asi conoces como se maneja un grupo de carreras.
—¿Tienes llaves de todo tipo?.
—Lo que quieras tenemos.
—Aajjjj. —mi papá todo exagerado se tira para atrás tocándose el pecho y con mi mamá reimos.
—Mami acompáñame a buscar ropa para llevarme.
—Si. —siguen hablando de mecánica que Baram a mi papá le cae como anillo al dedo, porque mi papá le hace a la mecánica, su pasión es, solo que la mecánica no alimentaba una familia, estudiar y graduarse si—. ¿Qué vas a llevarte?.
—Bueno, la ropa de la iglesia, que no sé qué ponerme...
—Yo creo que el vestido con encaje en los pechos, me encanta como te queda. —lo saca del ropero mostrándomelo—. Este.
—No sé, ese lo pensaba para cuando nos presenten.
—Nono, nosotros te compramos un vestido para la presentación, —eso me pone re contenta, porque quiere que este tranquila en todo—. Ponte este ahora.
—Bueno, gracias.
—Me dices que te dice asi vamos a comprarlo con tiempo.
—Gracias mami. —le doy un abrazo dando saltitos—. Bien, entonces ese con los zapatitos de valet cremita.
—Si, y la cartera celeste.
—Sabes de moda, te haces la loca no mas.
—Y aprendí de ti Dai... Bien, ahora en el pelo qué te pones. —va al tocador viendo lo que tengo, agarra un bolso de cosméticos poniendo cosas que no sé, y yo busco ropa de la casa—. Uuhhh, yo creo que este moño va a quedar bien.
—¿No tienes problemas de que vaya con mi novio a dormir?.
—Para nada, a parte eres una mujer de veintiséis años Dai, para mi y tu papá siempre vas a ser una nena pequeña, pero eres una mujer adulta Dai, no una chica de diecisiete porque ahi la historia es distinta.
—¿Nunca te preguntaste por qué todas las chicas de mi edad se estaban casando, pidiendo permiso a sus papás y yo a esta edad teniendo que irme con el porque la edad no me ayuda a pedir permiso?.
—Nooo, porque prefiero que te vayas ahora no sintiendo presión. —sigue guardando cosas en el bolsito—. Y es mejor esto a estar casada de hace diez años con tres muchachitos a esta altura. —sonrío sacando ropa interior porque con las estadísticas de Baram, en cinco años puedo tener dos embarazos y cuatro muchachitos como mínimo—. Mejor esto a estar arrepentida... Y siempre oramos con tu papá para que encuentres el amor cuando deba ser y no acelerar las cosas... Con tu papá nos amamos pero cuando nos casamos fue una urgencia de salir de nuestras casas, a los tres meses de conocernos ya estábamos casados, y la relación costó mucho los primeros dos años, no digo que no te pase, el matrimonio es una construcción día a día, hace treinta años que estamos con tu papá y aun sigo conociéndolo, imagínate.
—Estoy un poco nerviosa la verdad.
—Mira Dai, si pasa antes del matrimonio aprovéchalo, mejor es cancelar una boda por un mal sexo que viviendo con eso.
—Mamiiiiii.
—Nunca estuvimos de acuerdo con tu papá de que te cases virgen.
—Pero ustedes si se casaron vírgenes.
—Siii. —me pasa la cartuchera asi la guardo—. Y la misma bendición que tuvimos nosotros de no tener idea de nada, de no conocernos Dai, porque no nos conocíamos Dai, de la iglesia obvio que si, un hermanito mas de la congregación, pero él tenia que salir de su casa cuanto antes y yo de la casa de mi hermano. —voy dejando de sonreír por lo que dice.
—Yo siempre crei que se habían casado por amor mami.
—Nooo, que nos gustábamos si, pero cuando nos casamos y nos fuimos conociendo comenzamos a amarnos, y nunca quisimos que pases por eso, por eso siempre te dimos una libertad mas de la confianza a la que nos dieron a nosotros, que siempre sepas que estamos aca para ti, que te vistas como quieras, y que estés de novia las veces que sean necesarias el tiempo que quieras o cuantos quieras hasta que encuentres lo que te hace feliz, porque con tu papá nos fuimos conociendo... —sonríe alzando las cejas y le doy un golpe.
—Mamiiii, siempre te vas por las ramas.
—Pero la verdad, yo le digo a tu papá... El cincuenta por ciento de la relación es por el sexo...
—No quiero escuchar mami, ya dejemos aca la charla que no quiero saber de mas.
—Te digo porque vas a entrar en una relación Dai, para miiiii, el cincuenta por ciento es sexo, si no hay sexo son amigos hija, después el veinticinco y veinticinco influye la economía y hablar, con tu padre estuvimos comiendo pasto prácticamente pero hablábamos y teníamos relaciones y todo bien.
—MAMAAAJJJJJ. —salgo del cuarto seria y ella riendo dándome nalgadas.
—¿Qué pasa hija?.
—Nada pa, esta loca... ¿Vamos Baram?.
—Vamos, ya esta oscureciendo. —se para sonriendo—. Entonces quedamos el sábado Rodrigo.
—Si obvio, nos avisas con Dai para quedar de acuerdo qué llevar y la hora.
—Dale, yo te aviso entonces. —le da la mano sonriendo—. Gracias por recibirme.
—Un gusto chico, te conozco de la iglesia y la verdad que impecable, sigue asi no mas.
—Señora.
—Ey, no me digas señora... Ya Rodrigo te dijo que no lo trates de usted y te pido lo mismo.
—Me va a costar, y mis papás cuando me escuchen me van a retar.
—No te preocupes que nosotros le aclaramos que te lo pedimos.
—Bien, gracias Rocío.
—Nos vamos, les mando mensajito cuando lleguemos.
—Si, no te olvides por favor.
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Baram.
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—Uy mi mamá.
—Y para así hablas con ella.
—Dale. —me pongo a un costado y atiendo—. Mami.
—¿Dónde estás Baram?.
—Estoy yendo a casa con Dai.
—Ah bien, ¿por dónde vienen?, estamos planeando la comida y a ver si pueden pasar por la verduleria que nos quedamos sin morrones, Iva hizo morrones al vinagre así que los ocupó todos.
—Dale, recién salimos de la casa de Dai, estamos de pasada, mándame una lista de lo que debo comprar.
—Ahí te mando entonces, los esperamos. —corto dándole el celu.
—Fijate por fa la lista así pasamos a comprar.
—¿Va a estar todo bien con tus papás después de lo de la mañana?.
—Si, en realidad no creo que haga falta nada, llama para saber dónde estoy y alivianar la tensión, si ya los conozco.
—Bien, me sentí un poco culpable la verdad.
—¿Por?. —agarro hacia la verduleria que a mi mamá le gusta, millones de veces fuimos o la llevé.
—Yyy, es como que te pusiste rebelde porque estas conmigo.
—Un poco si, porque quiero un poco mas de espacio no sentir el sofoco que siento, ya se los venia pidiendo pero muy lejanamente no como ahora que lo quiero y lo quiero.
—Me da pena por tus papás igual.
—No sientas pena Dai, se tienen que acostumbrar.
—Pero es que tienen miedo.
—Lo sé, el miedo de ellos es que terminemos como ellos, en las drogas y embarazos tempranos, sé que tienen ese miedo.
—¿Entonces es verdad que tu papá se droga?.
—Si. —miro la calle para cruzar asintiendo—. Es verdad, aunque no lo hace como antes, va poniendo de su parte cada día para hacerlo un poco menos.
—¿Y desde cuándo lo hace?.
—Desde los trece o catorce. —la miro asintiendo cuando jadea—. Y ejerce ese control absurdo desde mi punto de vista hacia nosotros porque él lo hacia a escondidas, se escapaba de la casa, no aparecía después de la escuela, hasta que mi abuela le sintió el olor, le revisó el cuarto y encontró varias cosas que no tengo idea para que sirven, o el efecto que hace... Mi abuela dice que casi lo matan a palos y se fue de la casa, pero ya venia un par de años haciéndolo... Y cuando se va de la casa al tiempo conoce a mi mamá, queda embarazada enseguida y después de eso vuelve a quedar y mi mamá dice que se llevaban bastante mal, porque la plata no alcanzaba, porque vivían de prestado, por las drogas. —me mira como todo mundo cuando se entera, sin creerlo—. ¿Te cuesta creerlo?.
—La verdad que si, sabia que estaban de muy jovencitos pero no pensé que hallan pasado por todo eso.
—Donde vive mi tia Flor es la primer casa que tuvieron, cuando vayamos vas a verla, no esta como ellos, vi fotos y videos donde eran dos cuarto, un baño, cocina comer y nada mas, muy pequeña sinceramente, cuando mi papá mejoró en el trabajo ahí accedieron a una casa mas grande y ahí llegué con Iva... Harly y Oddi tenían seis, Ezem cuatro y nosotros... Llegamos, otro día te cuento mas.
—Bien, y yo también, va, si te interesa.
—Obvio que me interesa.
—Tenemos temas para hablar.
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Entramos con las compras y cosas demás que vi que miraba con ganas, como las uvas, las bananas, y el ananá, asi que traje con la mentira de que hacían falta, la verdad que no sé si hacen falta estas cosas, pero mas no viene mal, somos seis en casa viviendo fijo, pero después mis hermanos vienen muchísimo, pero lo que es mucho es mucho, hasta no sé para qué jodian con irse de la casa si vienen semanas enteras a quedarse, mis sobrinos que comen todo el dia y lo que venga, si miran algo que les atrajo lo comen, por eso siempre tenemos que tener varias cosas, y después los chicos que trabajan que tienen permitido tocar todo, lo que hay es para comer y no es de nadie, se come, asi que en la casa la comida es indispensable, ni hablar de las frutas y verduras porque todos nos cuidamos, desde que comencé a correr implementamos todos una buena alimentación, ya la teníamos pero la modificamos mas.
—Aajjjj, estoy muy nerviosa.
—Ven, no te preocupes, va a salir todo bien, asi como me recibieron tus papás.
—Vamos, tengo que ser fuerte.
—Dame la mano y no te preocupes, si te pones nerviosa me aprietas y yo ya se lo que pasa.
—Si, vamos.
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