Baram.
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—¡Buen día!. —entro a la cocina viéndola a Gloria.
—Hola hijo. —le doy un abracito y un beso.
—Consulta, ¿Daiana?.
—¿Ustedes tienen algo?,
—¿No sabias?.
—Nooo, escuché que le contaba a Lucia una cita contigo.
—Ya tuvimos dos citas.
—AAAGGG, Y NO ME DIJISTE MALOOOO.
—Es que primero queríamos salir y después presentarlos a todos. —voy a la heladera viendo qué hay, saco una caja de leche descremada porque esto lo encargó mi abuela, por la marca—. Bueno, la cosa que voy a ir hoy donde sus papás en la tarde y después viene.
—¡Que lindooo!.
—Aaajjjjj. —le agarro la mano alejándola, estoy solo con pantalón corto y me pellizca la panza—. Noojjj loca, eso duele.
—Por malo, por no decirme nada.
—Pero te dije, solo dos citas tuvimos.
—Buenas. —Farik viene salvándome—. ¿Cómo estás Glori?.
—Bien... Y vamos, desayunen.
—¿Daiana?. —busco un cuenco de madera que me gusta y los cereales.
—Esta en la biblioteca con Juanita.
—La voy a saludar.
—Ven, venia papá, dale.
—Bueno, después la busco. —me preparo cereales con leche que me encanta, sé que me van a retar pero estoy enojado y me gusta.
—Ahi viene. —pongo una pagina de inmobiliaria que encontré y miro los departamentos, Farik sentado en la punta me avisaba si venia.
—Buen día.
—Hola. —sigo comiendo y viendo las casas.
—Te dije que solo eso no desayunes Baram. —me da un beso en la cabeza y me saca el teléfono.
—Ey, dame papá.
—¿Qué es esto?.
—¿Me lo das?, es mío, dame.
—Tujjj. —un poco mas me lo larga el teléfono—. Estoy a nada de agarrarte a palos Baram... DEJA DE JODER PORQUE TE VOY A ROMPER A PALOS, ME TIENES CANSADO... YA NO SE CÓMO CARAJO HABLARTE. —me giro cuando mira atrás mío y esta Daiana.
—Disculpen, no quería escuchar, solo vine por algo que me mandaron.
—Pasa Daiana, —me giro dándole la espalda y no puedo contener las lágrimas de que me vea así.
—Ya me voy y los dejo solos.
—Baram... —salgo de la cocina casi que corriendo—. Baram espera...
—Hola hijo buen... —subo corriendo, en mi cuarto como no tengo llave voy al baño cerrando.
—Baram abre... Hablemos. —me siento en el suelo apoyándome contra la puerta—. Baram nunca quise hacerte pasar vergüenza. —me paro cuando escucho a mi mamá.
—¡NO PUEDE SER SIEMPRE LO MISMO EXEQUIEL!.
—PERO SI NO LO HICE A PROPOSITO. —abro la puerta viéndolos a los dos.
—Ya esta, no peleen. —voy al ropero buscando una remera.
—Hijo dime qué fue lo que pasó.
—Nada, no pasó nada.
—Baram vamos.
—Mami...
—No, dime... Ibas llorando cuando bajé.
—Si, porque sigo enojado y me enojé mas porque papá me estaba retando y Dai nos vió.
—¡Exequiel!.
—No la vi amor, sino no hacia eso. —me siento poniéndome medias y mis zapatillas de correr.
—Pues fíjate la próxima, te pones pesado. —me las ajusto bien sin decir nada.
—Que no la viiiii.
—No, no te diste cuenta pero ella trabaja aca y escucha cuando están a los gritos.
—Cómo no me voy a calentar si lo veo haciendo la contra viendo departamentos justo cuando entro.
—¿Cómo que... —voy al mueble buscando el contador de pasos y pulsaciones poniendomelo en el brazo—. ¿Cómo que veías departamentos Baram?.
—Si, vi toda la noche lugares para irme, permiso. —salgo del ropero que esta junto con el baño y voy a mi mesa de luz por los auriculares.
—Si aca no te hace falta nada hijo. —los saco los auriculares de la caja y los miro a los dos—. Baram, si te casas con Dai pueden vivir aca, me gustaría que vivan aca. —me agarra las manos llorando—. Pero no te vayas Baram, por favor...
—Me voy a ir ma, ya lo decidí... Y no salgan con que quiero hacer lo que quiero en su casa, sino que quiero un poco... Solo un poco de libertad.
—Deja que se vaya Araceli.
—No no no Cállate... Cállate Exequiel.
—¿Vas a obligarlo?.
—Voy a correr, después salgo. —lo miro a mi papá fijo—. Y esto quiero, salir sin pedir permiso y tener miedo de volver, eso quiero. —bajo corriendo y la busco a Dai, y la veo aspirando el sillón—. DAI.
—¡Ay, perdón!. —me acerco carraspeando, no me gusta verla asi, ni de ahora ni nunca—. ¿Esta todo bien?.
—Si, voy a correr y cuando venga nos vamos donde tus papás, pasamos a comprar para comer y vamos.
—Salgo a las dos.
—No pasa nada, ahora le digo a Gloria que sales temprano, y por hoy no pienses que vas a perder el trabajo.
—Bien, dile tu si, yo no quiero... Tus papás vienen.
—Hijo...
—Mami, quedamos que mañana Dai viene a comer seguramente después de la iglesia. —la miro a Dai sonriendo que esta roja de nervios.
—Bueno, si... —mi mamá le da un abrazo sonriendo—. Encantados, si te dan permiso te puedes quedar a dormir, tenemos la habitación de invitados libre.
—Mami, si se queda duerme conmigo, ¿Cómo va a dormir en la habitación de invitados?.
—Ay neneee. —Dai me abraza riendo, mi papá cambia la cara viéndome fijo y yo incómodo, no quiero volver a pelear, somos los dos bastante tercos que nunca llegamos a nada.
—Es verdad, dormimos juntos.
—Bueno, ¿de verdad me puedo quedar?.
—Siii, obvio que si, cuando quieras y cuanto quieras.
—Entonces hablamos con Baram de esto.
—Y nos avisan lo que decidan.
—Amor, vamos a desayunar,
—Si, vamos... —cuando se van a Dai se le borra la sonrisa.
—¿Qué pasó con tu papá?, ¿Pelearon por esto que dijo tu mamá?.
—No, tu no tienes nada que ver.
—Dime la verdad Baram.
—De verdad. —pongo mis manos en su cara y me pego bien a ella sonriendo—. Peleamos porque le dije que corte con el tema de los tiempos, no quiero que volvamos a salir y me digan a las once, doce... Quiero que vayamos y volver cuando ya no tengamos nada para hablar.
—Voy a creer en ti.
—Obvio que si.
—Chicooooosss. —nos alejamos riendo cuando viene Gloria—. Todo bien con el amor pero aca una chica trabaja y tu tienes que entrenar, vamos... Cada uno a sus cosas y no se estorben.
—Pesadaaaa... Igual, cuando llegue de entrenar nos vamos con Dai... Ósea, me baño y nos vamos.
—Bueno, avísenme si comen o no.
—No no, vamos antes de comer.
—Bien, gracias por avisar entonces.
—Voy a correr. —le hago señas de ojos con Gloria que no se va—. Cuando llegue me baño y te busco.
—Voy a esperar.
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*****
Daiana.
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—¿Ya te vas?.
—Sip, vamos a mi casa. —Richard se cruza de brazos apoyándose en la puerta y sonrie—. ¿Vienes a hacerte el papá?.
—Si, porque sé que tu papá no es de carácter fuerte, pero yo si y me tienes a tu disposición por cualquier cosa que pase.
—Ya lo sé Richard, gracias.
—Encantado, igual lo hago para ser invitado en la boda.
—¡Tontooo!.
—Permiso. —riendo vemos a Baram que ya esta todo una pinturita—. ¿Cómo estás?, ni te vi en la mañana.
—Acabo de llegar, teníamos reunión en la escuela con Yake.
—Con razón... Bueno, vamos Dai.
—Si, nos vemos...
—Que les vaya bien. —super avergonzada salgo de la casa, vamos al galpón de los autos en silencio.
—Mmmm, no sé en cuál podemos ir, —reconozco de inmediato los autos de Baram, son todos clásicos e impecables—. ¿Cuál quieres?.
—Ese.
—El Falcón, buen gusto nena.
—Me encanta... Lo tenias verde sin mal no recuerdo.
—Si, te acuerdas.
—Es que me gustaba el color que tenia. —subimos al auto los dos a la vez—. ¿Por qué lo cambiaste?.
—Mi abuela me dijo que le incomodaba el auto, porque era igual a los que en la dictxdurx usaban para desaparecer a las personas, y ella tiene un hermano desaparecido y estaba presente cuando se lo llevaron y era en uno de estos en verde. —salimos de la casa con cuidado porque tienen muchos autos.
—¡Ay no, que feo!, re entendible.
—Sii, me dice... ¿Papito... Porque nos dice asi, a los hombres papito y a las mujeres princesas... —sonrio viéndolo—. La cosa que me dice, ¿Papito, puedes cambiarle el color a ese auto por favor?, y como estaba Iva justo en la charla ella eligió este color.
—Que bueno que tomaste bien lo de tu abuela.
—Obvio que si, porque le hacia mal. —llegamos a la entrada donde los dos marcamos la salida.
—Hablé con mis papás, les avisé que ibas, y mi mamá dijo si vamos ahora, a almorzar.
—Vamos, compramos algo y vamos.
—Dale, un pollo esta bien.
—¿Vamos al lado de donde fuimos la primera vez?.
—Siii, que rico, le mando mensaje a mi mamá.
Dai—. Mami, recién salgo del trabajo, vamos por un pollito, seguro tienen ensalada asi que llevamos todo.
Mami—. Ah dale, compramos gaseosa con papá.
Dai—. Okis, te aviso cuando ya vayamos a casa.
—Listo, pollo. —lo miro a Baram sin saber si tocar el tema—. ¿Qué pasa?.
—Quiero saber por qué peleabas con tu papá.
—Obvio que puedes saber... Y bueno, fue por lo de los horarios, que mi papá quiere no sé, que le diga cuántas veces respiro, entonces llegamos al choque, y le dije que iba a hacer lo de mis hermanos, irme de la casa.
—Aajjjj, por un momento crei que ibas a proponerme ser papás. —medio que ofendido me mira por la referencia a los hermanos pero rio con ganas—. Me esperaba el, y bueno, para irme como mis hermanos apuramos el tramite.
—Noojjj, para un poco nena... Dijimos que cuando nos casemos vamos a esperar un poco.
—Si, un año mínimo, —me mira de a ratitos.
—¿Y ahora qué te pasa?.
—No sé, me pone nerviosa todo eso de hablar de tener hijos.
—A mi igual me da nervios hacer hijos. —me tapo la cara riendo, y agarro su mano que la pone en mi pierna—. Ven mas aca, estas muy lejos.
—Si, esta bueno esto de un solo asiento. —me acomodo a su lado y super nerviosa me apoyo en él con la cabeza en el hombro—. Tenemos que trabajar en esto Baram, igual entiendo que somos novios de hace un día. —rie tentado y yo envuelvo su brazo intentando no molestarlo al manejar, pero agarra mi pierna muy arriba en el muslo—. Pero no tengo que incomodarme con tus manos y debo ser mas entradera.
—No te preocupes que creo que vamos bien. —en silencio vamos al centro a comprar el pollo—. Si hablamos con el pastor debemos ir pensando en una alabanza.
—Tengo varias en mente, ayer busqué alabanzas que cantan parejas y encontré varias.
—Entonces mañana cuando vayas a mi casa nos vamos solos al patio y vemos cuál para ir practicandola.
—Yo creo que si le digo a mis papás que me quedo a dormir contigo no me dicen nada.
—Entonces le dices cuando lleguemos.
—Eso si que te pone contento.
—No vamos a hacer nada, pero igual, para estar juntos, esta semana tengo libre hasta el jueves, pero después el estudio, los entrenamientos, el taller, la otra semana corro, son dos semanas seguidas y son intensas.
—¿Te lleva bastante eso?.
—Hay días que llego a mi casa para bañarme e ir a la iglesia.
—Entonces los días que no trabajes la vamos a re aprovechar.
—Pero si te dejan quedar en casa mejor porque nos vamos a poder ver, te paso a buscar cuando salga y te vienes conmigo.
—También te puedes quedar en mi casa.
—¿Tienes una cama grande?.
—Si, de plaza y media pero es grande.
—Bien, entonces si, también pienso en quedarme. —cuando llegamos bajo por su lado riendo, lo envuelvo por la cintura dándole un beso—. Mmmjjj, vamos así compramos porque tengo mucha hambre.
—Entendí la referencia.
Vamos a mi casa comiendo papitas fritas, compró dos pollos el porfiado, dos bandejas grandes de papas fritas y una chica para nosotros y dos ensaladas mixtas, mis papás no comen mucho, un kilo de milanesas nos llega a durar tres comidas, y este va y de pesado compra dos pollos, yo soy la que mas come en mi casa y capas que son dos porciones de pizza.
—Espero alcance.
—Baram, vamos a comer un solo pollo y va a sobrar. —me mira como que no me cree—. Cuando hacemos pollos son dos patas muslos para los tres y sobra un muslo.
—No me creo que coman tan poco.
—Yo soy la que mas come de los tres.
—No te creo. —entró a la casa sonriendo, la mesa ya esta puesta y están los dos esperando—. Permiso.
—Perdón por tardar, al pollo le faltaba.
—No pasa nada hija. —dejo la bolsa en la mesa super nerviosa—. Hola, ya nos conocemos pero nos presentamos igual, soy Rodrigo, papá de Daiana.
—Un gusto señor, Baram... —se dan la mano mirándose fijo—. Gracias por permitirme venir a su casa.
—Encantado, ya te conozco muchacho pero no como el novio de mi hija... Y si que quería que vengas.
—Yo igual, así ya lo hacemos efectivo.
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