Capítulo 7. El misterio de Aya

900 Palabras

Aya seguía respirando con dificultad, las manos apretadas contra el pecho como si intentara contener algo que se le escapaba por dentro. Las lágrimas le corrían por las mejillas, pero ya no eran solo de shock: había miedo puro, crudo, animal. Leona se sentó junto a ella en la camilla y le tomó una mano con cuidado, sin apretar demasiado. —Respira conmigo de nuevo, Aya. Inhala… exhala. Todo va a estar bien si nos cuentas la verdad. No quiero asustarte, pero… entrar ilegalmente en territorio de una manada es un crimen federal. Si no nos ayudas a entender qué pasó, Viktor no va a tener más remedio que tratarte como una amenaza. Y créeme, no quieres eso. Aya la miró con los ojos muy abiertos, vidriosos. —Es una locura —susurró—. Esto es un sueño. Tiene que ser un sueño. Me voy a despertar

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR