Aileen bajó la mirada, intentando zafarse de la mano de Masón, pero él no la soltó, su corazón, aunque orgulloso, la traicionaba en cada silencio. Le gustaba Leo y mucho, no por nada sus días de ausencia habían sido terribles, un vacío insoportable que ella disimulaba entre libros y experimentos, pero decirlo abiertamente, jamás, su orgullo no se lo permitía, y menos aún con Masón mirándola como si pudiera leer hasta el último rincón de su alma. — No voy a responder. — dijo con firmeza, aunque su voz tembló apenas. Masón ladeó la cabeza, observándola como un depredador curioso. — Ese silencio me lo dice todo. — susurró, con una sonrisa torcida que la irritó. Aileen lo fulminó con la mirada, la sombra de un resentimiento quemándole por dentro, era bruja, y su orgullo estaba hecho de sec

