Aileen se dejó caer en la silla como si el mundo le pesara encima, el comedor estaba lleno de risas y conversaciones, pero ella solo quería un rincón oscuro, silencio y una bolsa caliente sobre el vientre, se sentó junto a Thomas, Chloe y Madison, quienes al verla llegar bajaron el tono de voz. — ¿Todo bien? — preguntó Chloe con suavidad. — Me duele. — respondió Aileen sin rodeos, dejando caer la cabeza sobre la mesa. — ¿Otra vez el vientre? — preguntó Madison mientras sacaba un paquete de galletas de su lonchera. — Como si me estuvieran torciendo los órganos. — gruñó Aileen, sin levantar la cabeza, Thomas carraspeó. — ¿Quieres que te traiga algo del cafetín? ¿Té, chocolate caliente, una barra de dinamita? — preguntó con una sonrisa divertida. — ¿Tienes dinamita? — murmuró ella sin m

